Silvina Luna se sometió a riesgosa práctica estética
La modelo Silvina Luna admitió que un médico le realizó hace unos años una intervención estética en los glúteos y que esa práctica le acarreó problemas de salud.  

Sábado 26 de Julio de 2014

La modelo está internada en el hospital Italiano porteño por un cólico renal. En diálogo con el programa televisivo "Intrusos", dijo que ella está bien y que ahora cuenta su experiencia como testimonio para otras mujeres que se arriesgan a las cirugías estéticas. "En estos días se han dicho muchas cosas, pero estoy saludable. Tengo dolores, pero ni estuve cerca de un trasplante de riñón, ni diálisis como dijeron. Pero siento el compromiso de explicar lo que me está pasando. Mi trabajo está muy ligado a la imagen y hay muchas presiones para cumplir con ciertos estereotipos. Cuando era más chica me hice una intervención para mejorar aún más mi apariencia. Confié en un médico. Y recibí sustancias tóxicas en mi cuerpo", insistió. Al ser consultada sobre quién la operó, Luna aseguró que fue Aníbal Lotocki. "Por ahora no voy a hablar de acciones legales. Lo importante es la salud", concluyó. "Me operé con él y están analizando los médicos que me están tratando si es que esa cirugía me dejó algo".

La modelo confirmó que Lotocki, que hace un tiempo aseguró que no es cirujano plástico, le habría inyectado en la cola una sustancia prohibida, metacrilato, que podría originar graves problemas de salud.

La modelo, de 34 años, ya se había ingresado en el hospital en marzo pasado por dolores provocados por cálculos renales, una afección que, según comentaban allegados, viene sufriendo desde hace unos dos años.

Si bien en un primer momento se habló de una insuficiencia renal, luego la propia Luna se encargó de desmentir la versión a través de Twitter y aclaró que está en observación y en buen estado.

Por su parte, consultado por "Intrusos", el cirujano estético Cristian Pérez Latorre, explicó que el metacrilato es una sustancia que es muy peligrosa para la salud y que está prohibida en el país. "Sólo lo usan los traumatólogos para sellar prótesis. Las chicas que se inyectan esto pueden ver enrojecimiento y cambios en la piel. Puede ulcerarse y mostrar incluso grandes cráteres porque va comiendo todo el tejido, se produce una necrosis del tejido porque corta la circulación de la zona. A quien hace estas prácticas hay que denunciarlo", explicó.

Luna encara la cuestión con optimismo. "Ahora me siento bien, un poco encerrada, pero el lunes calculo que ya voy a salir".