Domingo 09 de Mayo de 2010
La petrolera BP encontró un contratiempo en sus esfuerzos por colocar una gigantesca cúpula de contención de acero para atrapar el petróleo que se escapa de un pozo en el fondo del golfo de México y podría tardar dos días en solucionar el problema, dijo ayer un ejecutivo de la empresa.
Ingenieros de BP dijeron que se han formado cristales de hielo que taponaron la cúpula de la estructura.
"No podemos decir que hayamos fracasado (con la caja), pero sí que los intentos que hemos hecho hasta ahora no han funcionado", dijo el director de operaciones de la empresa explotadora British Petroleum (BP), Doug Suttles.
Ayer, tras una larga y costosa operación, se pudo colocar finalmente la caja sobre el pozo de petróleo, a 1.600 metros de profundidad, pero hubo que apartarla al comprobarse que, debido a las bajas temperaturas, se estaban formando cristales de hielo que taponaban el conducto por el que debía bombearse el crudo hacia la superficie.
La cúpula, que tiene la altura de un edificio de cuatro pisos y un peso de cerca de 100 toneladas, intenta sellar la fuga de crudo de la plataforma petrolífera hundida hace dos semanas tras una explosión por una burbuja de metano que dejó once obreros desaparecidos y liberó al mar grandes cantidades de crudo.
La campana conectará mangueras con un barco en la superficie y tratará de aspirar el petróleo derramado. Sólo la acción de colocarla sobre el ducto abierto por la plataforma siniestrada llevó 18 horas.
British Petroleum advirtió que esta técnica nunca se probó a tanta profundidad, en este caso de 1.600 metros, y que no existen garantías de que funcione.
"Este es un aparato muy grande y debe ser ubicado de forma muy precisa", señaló el jefe de operaciones de BP, Doug Suttles. "Sin duda, habrá complicaciones", concedió.
"Es como operar a corazón abierto en la oscuridad y con minisubmarinos maniobrados por robots", graficó Lamar McKay, jefe de BP América, antes de iniciarse la acción.
Las estimaciones de los expertos establecen que cada día se vierte al mar el equivalente a 5.000 barriles de crudo desde las dos fugas localizadas, lo que supone una gran amenaza al medio ambiente y a la industria pesquera situada a lo largo de la costa del golfo de México.
Se estima que a través de la cúpula se podrá detener aproximadamente el 85 por ciento del vertido de crudo. Uno de los problemas es el frío en esa profundidad. Para evitar que el crudo se congele en las cañerías de salida, se enviará agua caliente.
Mientras tanto, las autoridades estadounidenses extendieron la prohibición de pesca a la costa de Louisiana. Unas 8.500 personas trabajan para impedir que el crudo destruya la delicada zona del delta del Mississippi. l (AP y Reuters)