Sigue el circo romano
El sábado 18 de octubre pasado fui al parque Independencia a ver el partido de rugby entre GER (Gimnasia y Esgrima Rosario) y Los Caranchos. La propuesta de Caranchos, a decir del comentarista deportivo de La Capital, "rozaba el filo de los excesos". Pero esos excesos son solamente posibles si existe un árbitro que los permite.

Jueves 23 de Octubre de 2008

El sábado 18 de octubre pasado fui al parque Independencia a ver el partido de rugby entre GER (Gimnasia y Esgrima Rosario) y Los Caranchos. La propuesta de Caranchos, a decir del comentarista deportivo de La Capital, "rozaba el filo de los excesos". Pero esos excesos son solamente posibles si existe un árbitro que los permite. Y como no podía ser de otra forma, a los 30 minutos del primer tiempo, el número 9 de GER recibe un tackle de un jugador de Caranchos en off side, fuera de tiempo y en la cabeza. Cualquiera que haya visto partidos de rugby sabrá que constituye una grave infracción sancionada con las más severas penas. El referí solo cobró un penal y el jugador de GER terminó en el hospital, con traumatismo de cráneo, fractura del arco cigomático y hundimiento del malar necesitando cirugía. He defendido este deporte, lo he jugado y disfrutado, le he dado mis tres hijos y tengo mis mejores amigos en él. Nunca creí que se convertiría en un circo romano. Hoy mi hijo de 20 años y con interesantes condiciones técnicas como jugador, necesita una cirugía a causa de un arbitraje permisivo para los excesos y quizás no preparado para este nivel de competencia. Como el mismo árbitro me manifestó, "de los errores se aprende"; tuvo la suerte de que su error "solamente" significó una fractura de malar y demás y no algo mucho más grave. Seguramente estas palabras no pasarán de una carta de lectores y todo navegará en la mediocridad de nuestros dirigentes que nada harán para que esto no vuelva a ocurrir o esperarán que los reclamos "se enfríen" y el circo romano seguirá funcionando.

Edgardo P. Picotto, DNI 13.788.891