Sigo en mi platea de Ñuls
El pasado domingo 29 de diciembre, el señor Juan Carlos Arcieri escribió una carta titulada “A mi querida platea”, donde precisa los motivos de su decisión de dejar su ubicación....

Lunes 27 de Enero de 2014

El pasado domingo 29 de diciembre, el señor Juan Carlos Arcieri escribió una carta titulada “A mi querida platea”, donde precisa los motivos de su decisión de dejar su ubicación en la fila 17, asiento 8, en la tribuna Gerardo Martino. Soy socio vitalicio y deduzco por el DNI que ambos tenemos una edad similar. Quiero decirle que comparto en casi su totalidad el relato de los últimos y gloriosos años de ir a la cancha, con alegrías y sinsabores, pero con una inquebrantable fidelidad hacia los colores rojo y negro. Como hincha, me afectó no haber obtenido el bicampeonato, pero sigo en mi platea, esperando obtener una próxima estrella y también una próxima final de Copa Libertadores.
Alfredo Leonardo Corino. DNI 6.069.033

Las causas de la inflación

El proceso inflacionario nació hace unos cincuenta años en la Argentina. Siempre atacaron las consecuencias y efectos, pero no las causas. Es como pretender curar un paciente que requiere una intervención quirúrgica suministrándole aspirinas. Históricamente, para frenar el aumento de precios se implementaron medidas inocuas tales como las ferias francas, la ley contra el agio y la especulación, las vedas, los controles y los precios políticos. Y, por fin, el desabastecimiento. El aperturismo y el monetarismo sirvieron para profundizar y prolongar la crisis, no para combatir la inflación. Para que los precios no aumenten hay que lograr la estabilidad monetaria y aumentar la oferta para satisfacer la demanda en continuo crecimiento. Cuando la convertibilidad de un peso un dólar se derrumbó, desnudó la crisis que estaba disimulada y agazapada, amparada por el control de cambio devaluado. Los acuerdos de precios son paliativos circunstanciales que apuntan a desalentar. Las expectativas inflacionarias, por lo tanto, justifican la intervención del gobierno para frenar en forma temporaria el aumento de precios, hasta tanto se acomoden las demás variables de la economía. En las últimas cinco décadas sufrimos hiperinflación en los 1975, 1989 y 2001. Insisto, la inflación es una amenaza constante porque no han desaparecido las causas que la generan.
Justo José Porteiro. LE 3.168.106