Jueves 18 de Marzo de 2010
Cuando elegimos comprar en las grandes cadenas nacionales, en vez de comprar en el mercadito oriental de la esquina de nuestra casa, es porque creemos que vamos a consumir calidad. Pero en esta ciudad, hay que acostumbrarse a que nos traten como ciudadanos de segunda; perdón, ¿hay que acostumbrarse? La semana pasada concurrí al supermercado ubicado dentro de un reconocido centro comercial de la ciudad de Rosario, cuyo eslogan es, "¡Yo te conozco!". Compré una bandeja de ravioles de fabricación propia, y cuando la abrimos en mi domicilio nos encontramos que con total desprecio al consumidor, tenía en toda la plancha vello púbico, no un cabello, sino vello púbico. Inmediatamente realicé el reclamo pero habiendo pasado siete días, la única respuesta que tuve fue: "Nos vamos a comunicar con la gerencia". Pregunto: si eso estaba afuera, ¿qué habría adentro? Es más, ¿fue sólo en la bandeja que yo llevé? Sigo esperando una respuesta.
Iván Coppola,
coppolai@sancristobal.com.ar