Martes 17 de Marzo de 2009
Por cuestiones laborales y de trabajo solidarios, diariamente circulo por la calle Juan José Paso y Wilde. Me sorprende ver una garita de seguridad que en su vidrio acusa muchísimos impactos, tantos que para el hombre de la vigilancia civil le resulta imposible ver por medio de él. Además, desconcierta, ver el material elegido para construir la puerta de la garita. ¿Qué mensaje les quieren dejar a los hombres que previenen el delito o a los vecinos? ¿Por qué tantos impactos? Si en Fisherton hay tantos signos evidentes de inseguridad, uno deduce lo que estará pasando en otros barrios, donde es impensado invertir en vigilancia privada, cuando carecen de alimento diario, agua o luz. Por los medios de comunicación nos informamos sobre la maldad de los delincuentes y los efectos colaterales de las víctimas. Miles de argentinos mueren por año en manos de enfermos, que perdieron el control de su historia y sus vidas. Cientos de rosarinos derraman su sangre por las calles, producto de heridas producidas por malvivientes que se adueñan de lo ajeno, utilizando la violencia como método intimidatorio. Los gobernantes de turno ensayan mecanismos para controlar tanto desorden, pero en cuestión de horas quedan catalogados por la población como inoportunos e ineficaces. ¿Qué le está ocurriendo a la sociedad Argentina y especialmente a la rosarina? En ocasiones entramos en cólera fácilmente y nos manifestamos visiblemente en contra de leyes e impuestos injustos, que atentan contra bienes materiales y está bien que así lo hagamos. Pero, ¿por qué no alzamos la voz con fuerza, cada vez que muere un ser humano en nuestra querida tierra? Muchos opinan que los malvivientes no valoran sus vidas y creo firmemente que es así. Pero ciertamente es verdad que la sociedad no valora suficientemente la vida, si no las calles estarían llenas de manifestantes cada vez que exista una pérdida humana.
Miguel Faes, DNI 20.052.796, migueluchofaes@yahoo.com