Martes 21 de Julio de 2009
La mañana del pasado 9 de julio, bien soleada, invitaba a caminar por Rosario. Junto a mi esposa salimos a disfrutar del paisaje costero de esta Barcelona sudaca que las autoridades se empecinan en desarrollar y exhibir. Nos detuvimos en una nueva concesión dada por la intendencia, la Casa del Tango, y tomamos dos cafés en el patio. ¡Qué hermoso!, esto no parece Rosario, hace imaginar que estamos en algún café de la vieja Europa. Por un café y un cortado en jarrita pagamos nueve pesos con cincuenta, sin ninguna queja de nuestra parte porque disfrutar de un lugar tan privilegiado lo vale. La bronca vino cuando leemos que el ticket era en realidad una burla. Comprobante no válido como factura, dice el encabezamiento, fecha, número, nombre del mozo, mesa y hasta la conversión en dólares estadounidenses del gasto. Se nota que disponen de un "control de la evasión". Una burla alevosa e impunidad total. Si algún empleado de la Afip recibe este ticket y no procede como corresponde, está incumpliendo con las obligaciones de los funcionarios públicos.
Ismael Correa