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Siete días en Rosario: una lenta y contradictoria reacción

siete días en rosario

Domingo 22 de Septiembre de 2013

Este miércoles funcionarios de las áreas de Inspección y Concesiones de la Municipalidad irán al Concejo a explicar de qué modo se controlaban las tareas que se desarrollaban en el International Park, el escenario de la absurda muerte de dos nenas que cayeron al vacío tras desprenderse un carrito de la Vuelta al Mundo.

La tragedia, eclipsada por el estallido del edificio de Salta 2141 cuatro días antes, comenzó a generar turbulencias dentro del gabinete municipal y algunas contradicciones entre sus integrantes.

El mismo día en que el juez Juan Carlos Curto, quien investiga las causas del accidente, citó a declaración indagatoria a quienes eran los responsables de las áreas de Concesiones (Hilda Gontín) y de Inspección (Gregorio Ramírez), el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Fernando Asegurado, fue contundente. "Con los elementos que hay hasta ahora no consideramos el apartamiento de funcionarios", le dijo a La Capital.

Horas después la intendenta Mónica Fein anunció el desplazamiento de Gontín y Ramírez y se encargó durante toda la semana de dejar en claro que "no se debe hacer un uso político de esta tragedia", al tiempo que le pidió mesura a sus opositores.

El corrimiento de los funcionarios llegó un mes después de las muertes. Tarde, y a contramano de lo que había asegurado horas antes la principal espada política de la intendenta.

Camuflado bajo el rótulo de "deben preparar sus defensas", los funcionarios cuestionados evitarán así la reunión del miércoles en el Palacio Vasallo, donde irán sus circunstanciales reemplazantes. La decisión de Fein va de la mano de lo que pidió: evitar el uso político de la tragedia. Aunque este drama necesitaba una rápida respuesta política que llegó demasiado tarde. Es más, fue ese letargo lo que agigantó las críticas opositoras.

El miércoles ante los concejales sí estará el subsecretario de Prevención y Seguridad Ciudadana, Luis Baita, el hombre de quien dependen orgánicamente áreas estratégicas y de control como la Dirección de Inspección, la Guardia Urbana Municipal (GUM) y la Dirección de Control Urbano.

Se trata de reparticiones en las que hay un malestar creciente. En la GUM ya hubo varias asambleas que mostraron descontento con su actual titular, Gustavo Franco. Los inspectores, en tanto, vienen realizando marchas exigiendo mayor respaldo municipal ante distintas agresiones que sufren en las calles, y al jefe de los agentes que controlan la noche rosarina hasta le balearon el auto.

Se trata de las áreas que más roce tienen con la ciudadanía. Allí trabaja más de un centenar de personas. La conducción política está en manos de Baita, el hombre que desde la conducción del Instituto del Alimento (más conocido como el área de Bromatología) pasó directamente a encabezar operativos de control de motos, trapitos, vendedores ambulantes y hasta destrucción de búnkers de venta de drogas.

Baita es el funcionario político a quien respondía, por ejemplo, Ramírez, el desplazado jefe del área de Inspección. Sin dudas tiene respuestas sobre cómo se ejerce el poder de contralor desde el Estado municipal.

También deberían hacer un mea culpa algunos concejales que en 2001 aprobaron la ordenanza que estipula, entre otras cosas, que el concesionario del International Park se autocontrolara. Hoy siguen en sus bancas y no se les escuchó ninguna autocrítica al respecto.

La tragedia incomoda, pone en evidencia algunas discrepancias y deja al desnudo serias falencias en áreas clave de control de la Intendencia. Los tiempos de la Justicia no son los mismos que los de la política. Esta última puede dar señales rápidas ante sucesos tan conmocionantes y graves como el del International Park. Este no fue el caso.

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