Siento dolor
La primara sensación fue indignación, después pasé a sentir dolor, creo. Es mi humilde opinión, cada uno por suerte puede pensar diferente y tener distintos criterios, vivimos en libertad y democracia, aunque todavía es muy joven, la tenemos, es por eso...

Martes 15 de Enero de 2013

La primara sensación fue indignación, después pasé a sentir dolor, creo. Es mi humilde opinión, cada uno por suerte puede pensar diferente y tener distintos criterios, vivimos en libertad y democracia, aunque todavía es muy joven, la tenemos, es por eso que decidí escribir esta carta para expresar mis sentimientos. El dolor se produjo cuando vi las respuestas que me daban diferentes compañeros de distintos campos de la militancia, no es lo mismo comer una asado en la casa de un amigo que en un centro clandestino, donde torturaban, violaban e incineraban a nuestros familiares, a nuestros compañeros. Como va a ser lo mismo, es como cuando acá en Rosario estaba el bar en lo que ahora es el Museo de la Memoria. ¿Cuántas veces fuimos a escrachar ese bar? ¿cuántas veces nos indignamos porque la gente se sentaba a tomar un café como si nada, cuando nosotros, los familiares, amigos, compañeros, sabíamos que ese había sido un lugar de muerte? ¿Por qué en Rosario sí y en Buenos Aires no? ¿cuál es la diferencia? Lo grave de esto es cómo queda marcada la diferencia entre quienes no somos dueños de los derechos humanos y quienes sí se creen dueños. Yo defiendo mi derecho humano a indignarme, defiendo el derecho de mi viejo, que se hubiera indignado igual o peor aun, saber que se juntan a comer en un lugar como La Esma, donde todavía las paredes están manchadas de sangre. No me entra en mi pequeña cabeza, no se si es cierto que los empleados, que la mayoría son del campo popular, porque muchos compañeros de distintos organismos están trabajando ahí, hasta ex detenidos, los obligaban a ir, eso no se si fue así pero si esa era la orden más me indigno, más dolor siento; obligarlos a ser parte de eso que tanto criticamos cuando los mal paridos de los asesinos, torturadores, violadores, lo hacían, porque ellos, los represores, se juntaban en La Esma a comer asados, y aunque soy todavía chica sí recuerdo como nos dolió cuando nos enteramos, entonces ¿por qué criticamos, cuestionamos, lo que después vamos a hacer? Siento que fue una gran falta de respeto hacia nuestros familiares, hacia los compañeros que padecieron la cárcel, la tortura, nos faltaron el respeto a tantos años de lucha, porque lamentablemente los juicios por la verdad histórica empezaron antes de Néstor, él sí ayudó a que estos juicios sean posibles.Pero hagamos memoria la lucha empezó en el 74 para muchos y para otros en el 76, y para otros tantos miles siguió después, en la Plaza de Mayo y las demás plazas de todo el país, las fuimos llenando los familiares que después iniciaron Madres y otros compañeros fundaron Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas y gremiales. ¡Se acuerdan! yo sí. Le guste a quien le guste tengo mi derecho a indignarme, porque soy militante desde que tengo uso de razón, porque la vengo peleando desde que empecé hablar y caminar, porque soy hija de esa generación que masacraron, porque la lucha no empezó en el 2000 como para muchos, en mí empezó desde que estaba en la panza de mi madre. Siento orgullo que mi viejo fuera militante del ERP, y ese mismo orgullo sintió él cuando me llevó a conocer a mis abuelos paternos presentándome como Paula Gorosito, no necesito tener un apellido para saber quien soy. Por esa razón tengo todo el derecho a expresarme, a indignarme, a decir que siento un profundo dolor. “Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve” (John Lennon).

Paula Vanina Luna