Miércoles 17 de Junio de 2009
La carta del pasado lunes de Carlos Solero es una muestra extrema de falta de conocimiento y análisis histórico. Creo que es correcto afirmar que la historia de la humanidad es la historia de la lucha de los pueblos contra los imperialismos, pero creo que en definitiva el triunfo es, a la larga, de aquel que transmite una mejor cultura (que no siempre es la del guerrero vencedor). Como ejemplo histórico tenemos la caída de Roma y su imperio por parte de los pueblos "bárbaros", que la invadieron desde el norte de Europa. Allí los invasores adoptaron en definitiva numerosas instituciones del imperio derrotado en los campos de batalla. Volviendo a nuestro continente, el imperio inca nació, creció y se extendió con políticas y acciones genocidas equivalentes a las que se achacan (no sin algo de razón) a los "bárbaros" que vinieron de Europa a partir de 1492. Si ese lector quiere ejemplos, que repase la historia de ese pueblo que exterminó pueblos y culturas del norte árido de Perú. Pueblos que dominaban el trabajo de los metales con tecnologías que se perdieron para siempre y no pudieron hasta ahora reproducirse con las tecnologías de los siglos XX y XXI. ¿O acaso es creíble que un matrimonio surgido de la nada partió desde la Puerta del Sol en el lago Titicaca y se reprodujo hasta formar el imperio incaico?
Octavio E. Maino,
DNI 6.551.828
N. de la R.: la carta de Solero, titulada "La punta de un gigantesco iceberg", expresa que la reciente masacre contra aborígenes en la zona amazónica de Perú, no es más que la continuidad de una política devastadora iniciada hace cinco siglos por los conquistadores españoles.