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"Siempre apuesto a ir a la lucha"

Mariano Martínez contó que siempre le gustaron los deportes de contacto, específicamente el boxeo. De hecho, un personaje clave en su carrera fue Valentín, de la tira "Campeones". Ahora...

Jueves 06 de Septiembre de 2012

Mariano Martínez contó que siempre le gustaron los deportes de contacto, específicamente el boxeo. De hecho, un personaje clave en su carrera fue Valentín, de la tira "Campeones". Ahora volvió a subir a un ring en "La pelea de mi vida", filme que se estrena hoy. Allí interpreta a Alejandro, un boxeador que cuando regresa a la Argentina, después de una década en Colombia, se entera que tiene un hijo de diez años, hoy adoptado por otro campeón, Bruno, a cargo de Federico Amador. La recuperación del tiempo perdido y del cariño del chico se dirimirán sobre el cuadrilátero en este filme que el actor calificó como "una historia de amor entre dos padres y un hijo". Martínez, a punto de debutar el lunes en Telefé como protagonista y productor de "Mis problemas con las mujeres", dijo que en el filme también hay espacio para la acción y el humor. Todo bajo la dirección de Jorge Nisco, responsable de algunos éxitos televisivos como "Soy gitano", "Mujeres asesinas" y "Malparida".

—¿Cómo te preparaste?

—Siempre hice deportes de contacto, pero cuando me propusieron la película me puse a hacer entrenamiento más intenso. Después bien entrenados, empezamos con la parte coreográfica para las escenas de ring. Así que fue duro, con un gran compromiso físico y también tuvimos que hacer un trabajo de guión con los personajes.

—¿Cómo definís la historia?

—Es una historia de amor entre dos padres y un hijo, tiene romance, acción, humor. Con el padrastro, otro boxeador, campeón del mundo en su categoría, empiezan a luchar por el amor de ese hijo y se enfrentan tanto sobre como fuera del ring. Lo que tienen es que ninguno de los dos personajes, tanto el de Fede como el mío, son malos tipos ni tienen malos sentimientos. Al contrario, son dos buenas personas, con diferentes realidades

—En general la ficción y la realidad les reservan la defensa de los hijos a las madres...

—Eso es algo que pasa en la película. Hoy por hoy, en estos tiempos que corren, la familia que se la creía disfuncional ya no lo es. Son iguales o mejores que las tradicionales. Es una mirada copada desde ese punto de vista. Además recalca mucho que los dos personajes que luchan por la atención de ese hijo son dos buenas personas. Ninguno es el malo que lo odiás. Al contrario, lo adoptó, lo cuidó, y el mío no sabía que existía. Son los dos muy nobles, aunque tienen intereses encontrados.

—Vos ya habías hecho un boxeador en "Campeones". ¿Hay alguna conexión entre aquel trabajo y éste?

—Cuando me lo ofrecieron me acordé automáticamente, pero pasaron 15 años. Pero nada que ver la historia, nada que ver el personaje y nada que ver yo. Así que no tiene otra conexión más que el deporte.

—¿Tuviste algún modelo en particular para este trabajo?

—No, hicimos un laburo con un coach, y después con el director dijimos hagamos algo original.

—La pelea, el box, se usa con bastante frecuencia como fondo. Lo fue de "Million Dollar Baby"...

—Sí, buenísima, y también "El ganador", "El luchador". Creo que la metáfora es pelearla, superarse, luchar. Es un deporte individual, estás solo. Habla del sacrificio, de la nobleza que tiene el deporte al mismo tiempo que la agresividad.

—¿Te identificás con esa metáfora?

—Sí, por supuesto, me siento muy identificado, toda la vida, desde chico. Siempre apuesto a superar y redoblar la apuesta e ir a la lucha, sea un trabajo o una pelea en el buen sentido. Disfruto de lo que hago y de mi buen presente. No me relajo ni mucho menos, y sigo peleando para superarme y hacer cosas diferentes y sentir que en cada trabajo hay algo mejor. Y cada emprendimiento, por eso ahora me tiro a producir, que es algo que además me gusta.

—Hay unos cuantos boxeadores en la televisión, tanto en la ficción como reales, como Maravilla Martínez que participó en "Bailando por un sueño"...

—Creo que el boxeo siempre tuvo su lugar en el corazón de la gente. Yo me remonto a "Campeones" y le gustaba a la familia. Es el tema de pelearla, de lucharla. Me parece que somos un país, un pueblo que la lucha y la pelea mucho. Y eso siempre te identifica.

—Decías que te gusta superarte. ¿La producción con "Mis problemas con las mujeres" es parte de eso?

—Es una idea que tiene tres o cuatro años. Compré un formato peruano, eran 22 capítulos y lo adapté a trece capítulos. Hice un piloto, me lo compró Telefé y sale por ese canal. Estoy muy entusiasmado y ansioso por esa nueva etapa, este nuevo rol y esta jugada importante en mi vida profesional y personal también.

—En cuanto al tema parece que es la incógnita imposible de resolver: ¿quiénes son las mujeres?

—El tema es muy popular, muy universal. También habla en tono de comedia, aunque nada que ver con la película, de la superación, que se puede cambiar si se quiere de acuerdo a la fuerza, el trabajo y las ganas que le pongas. Las dos historias, con diferentes tonos y estilos hablan de lo mismo, de la superación, que uno si quiere, puede.

—El lunes también empieza la otra pelea, la del rating. ¿Pensás en eso?

—Obvio, pero más allá de lo que pase con los números, ya estoy contento. No me va da más o menos alegría, aunque tenga 40 ó 15 puntos. Estoy satisfecho con el proyecto, con el equipo, el elenco y la historia. Ya está. Obviamente me importa porque de ese numerito dependen muchas cosas. La televisión es así. Lo que no me va a cambiar es la mirada que tengo sobre el programa del cual realmente estoy orgulloso.

—¿Qué más estás preparando para esa nueva etapa?

—Me gustaría producir cine, más televisión y, básicamente, crecer como productor, en la medida que siga haciendo trabajos como actor. Mi meta es tener un lugarcito como productor.

—Estas intervenciones en otro estilo de programa marcan también que ya no estás en el lugar del galán...

—Ya tengo 34 años (risas)... En todo caso soy un galán maduro. Pero me interesa apuntar a la familia, el público de los chicos y el público en general. Me gusta lo popular y me siento muy cómodo con eso. Me siento muy querido gracias a Dios y cuido justamente el público que siempre me apoya, que es el general, el de la familia. Trabajo para ellos. Más allá de mis gustos y lo que quiero contar, trabajo para que a la gente le guste.

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