Si se quiere se puede
El artículo "Ruido en Rosario hoy", de Federico Miyara, publicado el pasado 17 de julio en el suplemento "Ambiente y vida", es una maravilla de sensatez y sentido común. Todo vecino sabe lo que significa convivir con alguno de los tres tipos de contaminación acústica (tránsito, boliches, construcción) que allí se describen.

Sábado 25 de Julio de 2009

El artículo "Ruido en Rosario hoy", de Federico Miyara, publicado el pasado 17 de julio en el suplemento "Ambiente y vida", es una maravilla de sensatez y sentido común. Todo vecino sabe lo que significa convivir con alguno de los tres tipos de contaminación acústica (tránsito, boliches, construcción) que allí se describen. Nadie puede pretender (ni desear) una ciudad silenciosa, pero hay zonas donde el ruido es tal, y en horarios sumamente inconvenientes, que afecta directamente la salud y la calidad de vida de quienes allí vivimos. Un ejemplo es Tucumán y San Martín, zona de boliches desde hace años y más recientemente de mucha construcción. Si leemos el artículo de Miyara vemos que las soluciones son posibles y sencillas, de sentido común, el menos común de los sentidos para los funcionarios municipales. Se promulgan ordenanzas que luego no sirven para nada por una sencilla razón: quienes tienen el poder de control no toman la decisión política de ejercerlo. Reconozcamos también que quienes promulgan dichas ordenanzas no se preocupan demasiado por monitorear y exigir su posterior cumplimiento. Ojalá, algún día, los ciudadanos comunes no tengamos necesidad de pelear para que se respeten nuestros derechos; que nuestros representantes y funcionarios entiendan que son ellos quienes deben hacerlo. Lean el suplemento de La Capital y convoquen al ingeniero Miyara para que aporte su conocimiento y sobre todo su sentido común y sencillez. Si se quiere, se puede. El problema es que hay que querer.

Marta Naveira

jotaemevideo@yahoo.com.ar