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"Si es que mi tía todavía sigue viva, seguramente está en peligro"

Se conocieron detalles del caso, como que se compró un pasaje a Corrientes y que apareció el celular de la docente.

Jueves 17 de Abril de 2014

"Si mi tía todavía está viva, seguramente está en peligro". La frase de Nadia es un resumen y al mismo tiempo una síntesis del caso de Graciela Quiroga, la maestra de Pavón que desapareció misteriosamente el 23 de febrero pasado en la terminal de ómnibus Mariano Moreno, de Rosario, y cuyo paradero se desconoce después de casi dos meses. Una frase que encierra en sí misma hipótesis, incertidumbres, probabilidades remotas, datos difusos.

Nadia y Jorgelina Quiroga, las sobrinas de la docente, decidieron romper el silencio que les había solicitado la Fiscalía actuante en el caso y salir a revelar detalles de la desaparición, hasta ahora desconocidos o apenas difundidos en ámbitos locales.

Es más; con el patrocinio de María Virginia Llaudet Maza, abogada del Centro de Asistencia Judicial, presentaron el viernes último un escrito ante la fiscal para pedirle un cambio en la estrategia investigativa y hacer públicas las novedades obrantes en la causa, habida cuenta de que "pasó ya un tiempo prudencial" sin que se sepa nada respecto de su tía.

El caso. Graciela Quiroga es directora de la Escuela Provincial 6.076, de Pavón, localidad donde reside. Soltera, de 60 años, había viajado a Mar del Plata el 15 de febrero y volvió el 23. Antes de retornar, le dijo a Nadia que le guardara "un poco de torta" del cumpleaños de su hijo, que era ese mismo día, había manifestado su intención de reincorporarse al trabajo tres días más tarde y hasta reservó un remís para que la llevara al casino. Nada de eso ocurrió.

Jorgelina y Nadia se enteraron después de algunas cosas.. Su tía, o alguien en su nombre, compró a las 20.30 del mismo 23 de febrero un pasaje a Corrientes en un ómnibus que abordó antes de la medianoche. El colectivo llegó a la capital correntina con la misma cantidad de pasajeros con la que había salido de Rosario. Sea quien fuera que llevaba ese boleto, descendió en aquella terminal.

Supieron también que al día siguiente el celular de Graciela registró movimientos en Corrientes, que fue hallado en manos de un hombre con antecedentes penales menores, quien afirmó que lo había encontrado en la terminal. Y hasta donde saben, poco o nada se avanzó en la provincia mesopotámica.

El tiempo pasa. En rigor, estas cosas las supieron varios días después de la desaparición de la docente, y de haber realizado el 4 de marzo la denuncia en la comisaría de Pavón. El 21 de marzo, el secretario de Seguridad Comunitaria de la provincia, Angel Ruani, les reveló algunos de estos detalles tras una reunión desarrollada en Pavón con autoridades locales y representantes de Amsafé, organización sindical que se viene moviendo para pedir el esclarecimiento del hecho.

También les deslizaron que Graciela podía estar con vida y que se estaba cada vez más cerca de hallarla. Algo que les renovó las esperanzas.

Días más tarde, la misma fiscal Valeria Pedrana (de la Unidad Fiscal del Distrito 14º de Villa Constitución) les confirmó los datos, pero les pidió, cuentan ellas, que no los hicieran trascender para no entorpecer la investigación.

Claro, de eso transcurrieron 18 días, y 54 de que a Graciela se la tragó la tierra. Y no ven avances, ni novedades. Creen que la Fiscalía se aferró a la hipótesis de que su tía se fue por propia voluntad, y que no se analizan otras posibilidades, como que pudiera haber sido forzada a tomar una decisión en contra de sus deseos, o que ella misma pudiera estar en un estado de vulnerabilidad psicológica o emotiva.

"¿Está viva? ¿Cómo está? ¿Vive sola? ¿Está con alguien?". Las sobrinas no dejan de hacerse una y otra vez las mismas preguntas, máxime sabiendo que desde antes de su desaparición y al menos hasta hace diez días (no les aportaron información ulterior) Graciela no tocó su cuenta bancaria, que es una mujer independiente que gastaba su dinero, y que de haberse valido por ella misma seguramente hubiese echado mano a su salario.

Vulnerable. Hay cierta información, sin embargo, que las desconcierta. Estas dos jóvenes de 34 y 32 años, únicas familiares directas de la docente, fueron sabiendo con el correr de los días que la vida de su tía era, en algunos aspectos, desconocida.

Por motivos que revelan en la intimidad pero prefieren no hacer públicos (no al menos todavía) piensan que la mujer pudo haber tenido alguna situación desequilibrante. Y eso no hace más que aumentar la incertidumbre: "Si mi tía está viva, seguramente está en peligro", insiste Nadia.

   Las sobrinas de Graciela no están solas en esta causa. Asistidas por un equipo interdisciplinario del Centro de Asistencia Judicial, ellas también siguen su búsqueda. Y ahora quieren que la Fiscalía de Villa Constitución difunda la información con la que cuenta, y que haga público el pedido de colaboración a la sociedad. “No se siguió la línea investigativa del teléfono encontrado en Corrientes, sabemos de los mensajes que envió pero no de sus contenidos. Si está viva, necesita ayuda”, insisten una y otra vez.
  Desde que hicieron la denuncia y difundieron sus teléfonos particulares, recibieron numerosas llamadas de supuestos informantes. Algunas inverosímiles, descabelladas. Y ahora ven que en la zona donde residía Graciela ya ni se piensa en otra cosa que no sea que está con vida y bien, que se fue por su propia voluntad y que no hay que buscarla más. “Tienen que saber que eso no es así, que estamos desesperadas por encontrarla y no sabemos nada de ella. Cualquier persona que pueda brindar información tiene que saber que nuestra tía no apareció. Y aunque sabemos que la Fiscalía se ha movido, queremos que se apuren las medidas investigativas”, remataron.

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