Sexo con la luz apagada y sin sacarse la ropa
Con el paso del tiempo el cuerpo cambia. Esas modificaciones, en la mujer, se notan especialmente en el tamaño de las caderas, el volumen del abdomen, en el hecho de que se “caen” la cola y los pechos.

Miércoles 20 de Agosto de 2014

  Con el paso del tiempo el cuerpo cambia. Esas modificaciones, en la mujer, se notan especialmente en el tamaño de las caderas, el volumen del abdomen, en el hecho de que se “caen” la cola y los pechos. En un mundo que privilegia la imagen, en el que el placer que da la sexualidad parece sólo reservado a las personas atléticas, jóvenes y bonitas, el encuentro íntimo en la madurez se hace más complicado.

   “No es raro que cuando ahondamos en el modo en el que una pareja se relaciona durante el encuentro sexual,  las mujeres, especialmente las de más edad, confiesen que lo hacen con la luz pagada, o con un pañuelo puesto sobre el velador o sin quitarse la remera”, comenta el médico sexólogo Carlos Soto Payva.   

    A diferencia de lo que puede suponerse, el especialista asegura que “el varón también es pudoroso”. En el caso del hombre, la vergüenza está puesta (equivocadamente, aclara el médico) en el tamaño de su pene. “Hombres y mujeres cargan con prejuicios y tabúes y eso les impide relacionarse con libertad, gozar de su cuerpo y del cuerpo del otro. En el contexto de una terapia sexológica les damos tareas para que vayan desanudando esos temores y pudores”, enfatiza Soto Payva.