Martes 06 de Diciembre de 2011
"Sevilla tenía que ser" la que nos diera la primera “ensaladera”. Muchos soñaron con cantar así, algo reformada, parte de la letra del famoso bolero Dos Cruces. Eso fue antes de la edición de la reciente Copa Davis. Y Sevilla tenía que ser... pero fue para los españoles, que se impusieron en el estadio de La Cartuja, al grupo albiceleste comandado por “Tito” Vázquez. “Pico”, sacrificado en aras de la estrategia, fue derrotado; pero después del excelente triunfo en dobles de Nalbandian y Schwank, se encendió nuevamente la ilusión de los argentinos. Y ¡ni hablar! luego del 6-1 del primer set de “Delpo”. Pero no se tuvo en cuenta que el de Tandil no enfrentaba a un gran tenista, sino a un genio intratable que sólo puede ser parado por un grupo comando... y no sé todavía. Para colmo, la potencia de Juan Martín queda algo reducida en una cancha de polvo de ladrillo, superficie en la que el popular “Rafa” es el mejor de todos los tiempos. El tenista insignia de España va y viene de una banda a la otra como si estuviese jugando en un court de dos metros de ancho. El tandilense, devastado por el partido con David Ferrer, tendría que haber estado en una jornada majestuosa con su saque para definir a favor numerosos puntos. Pero ya se sabe que ese no es su fuerte, como no lo fue en otros buenos tenistas criollos, ni siquiera el legendario Vilas tuvo un saque demoledor, ganaba en base al más duro batallar. Creo que lo del saque argentino es una especie de mal genético que tal vez no se modifique jamás. De todas maneras, lo de Juan fue dignísimo y cayó ante el notable mallorquí. Por eso saludo a Juan, a todo el equipo argentino y por que no, a la “armada española” que ganó una vez más en buena ley. En fin, nuestro representativo nacional de tenis perdió pero estuvo allí, en la final de la Davis, a la que no accedieron otras poderosas formaciones del mundo tenístico, y no obstante el traspié, sigue presente. Sí, Sevilla tenía que ser... y fue para los españoles.
Edgardo Urraco