Jueves 18 de Marzo de 2010
Respondo a la carta de José Simón Perisset del pasado 11 de marzo, sobre los derechos de los animales no humanos. Coincido con él en que los animales no humanos aún no son sujetos de derecho. Pero es importante saber las razones de esta realidad y no sólo describir las leyes existentes a la fecha. Los animales no humanos no son considerados por la sociedad antropocéntrica como seres con los mismos derechos por discriminación en base a su especie, y por consiguiente, las leyes de los hombres, del sistema capitalista no los incluye como sujetos de derecho, porque son considerados propiedades privadas (de los humanos), esclavizados y explotados (por conveniencias económicas) desde que nacen hasta que deciden el momento de su muerte. Es por esto que ningún ser que sea considerado propiedad puede tener derechos. Las leyes de protección animal a las que usted refiere simulan "regular" los derechos de las propiedades cuando en realidad sólo les dan más derechos a sus explotadores, es decir dueños. Hay mucha confusión respecto a la temática de los derechos de los animales por falta de educación al respecto, y si en las leyes no se los contempla como sujetos de derecho no es porque sea justo y moralmente correcto, sino porque al sistema económico así le conviene. Sabemos además, que las leyes van de acuerdo a la evolución del pensamiento de la sociedad, describen el pensamiento de la misma, también por esto es que las leyes no los incluyen como sujetos de derecho, porque aún la sociedad no evolucionó en tal sentido. No concuerdo con el señor en el punto que trata como iguales a animales no humanos y vegetales. Los animales no humanos no son comparables con los vegetales (sí son comparables con los seres humanos), ya que los primeros tienen sistema nervioso, y por ende, sufren y sienten al igual que nosotros. Los vegetales no poseen sistema nervioso, por ello no sienten igual que los humanos. Vivimos en una sociedad discriminatoria, en la que se toma como objeto a todo lo diferente, ya sea por su raza (racismo), por su sexo (sexismo), por su especie (especismo), por su status económico, por discapacidades, etc. Ninguna discriminación es moralmente justa, aun estando escrita como ley y aceptada por siglos por la mayoría de la sociedad. Para concluir, cito una frase de Alice Walker: "Los animales existen en el mundo por sus propias razones. No fueron hechos para los humanos, del mismo modo que los negros no fueron hechos para los blancos, ni la mujer para el varón".
Raquel Peverelli,
raquel_peverelli@hotmail.com