Sábado 21 de Enero de 2012
Los argentinos creemos que los avatares de nuestra historia de los últimos 56 años, han pasado sin dejar y sin dejarnos profundas huellas. Pagamos muy caro el hecho de que se interrumpiera el gobierno votado por el pueblo. Más allá de los prejuicios, instalados y propios de muchos argentinos y de algunos errores del gobierno constitucional, en 1955, los poderosos surgidos de la 2ª Guerra Mundial instrumentaron a sectores internos proclives para interrumpir el desarrollo soberano de la Argentina y su accionar extraordinario en Iberoamérica en pos de la Unidad y Liberación continental, que nos hubiera permitido adelantarnos una década al acontecer mundial. El jueves pasado escuché en la radio que la industria coreana y la brasileña copiaron mucho de la industria automotriz argentina iniciada en los años 50. El desarrollo atómico argentino iniciado en la década del 50, fue detenido y algunos países se beneficiaron con el aporte de los científicos que había formado la universidad argentina sin aranceles. Los médicos especialistas, que colaboraron con Ramón Carrillo dando prestigio a la medicina y especialmente al sanitarismo argentino, terminaron luciéndose en organizaciones internacionales de la salud, sin poder aportar para completar los planes de salud que habían admirado al mundo. Para que seguir. A lo mejor todavía no es tarde, intentemos recuperar el tiempo perdido, adaptándonos a los nuevos tiempos, pero sobre la base del modelo argentino para el proyecto nacional del 1º de Mayo de 1974 que el general Perón legó a todos, a todos los argentinos de bien.
Oscar Canepa / corto-canepa@hotmail.com