Jueves 19 de Septiembre de 2013
Una jueza de Familia de la ciudad misionera de Eldorado ordenó que dos nietas de María Ovando fueran alojadas en un hogar de niños debido al bajo peso que presentaban y aparente falta de cuidados por parte de su madre. La abuela de las nenas había sido juzgada y absuelta a fines del año pasado por la muerte de una hija desnutrida, hecho que ocurrió en marzo de 2011 en la zona rural de Mado, en el norte de Misiones.
Las gemelas, tienen quince meses y pesan seis y nueve kilos, respectivamente. La primera de ellas además tiene una patología intestinal que la obliga a seguir una estricta dieta que su familia no le puede proporcionar debido a las condiciones de pobreza en que viven.
La decisión de enviar a las bebas al hogar La buena semilla de Eldorado fue tomada por la jueza de Familia Margarita Potschka, en base a un informe que realizaron asistentes sociales del hospital Samic de Eldorado, adonde habían sido derivadas las nenas desde Andresito.
La mamá de las pequeñas se dedicaba junto a su pareja a la cosecha de yerba mate y desde hace casi una década no tenía contacto con María Ovando. En agosto pasado, la mujer abandonó su hogar conyugal en Andresito, nordeste de Misiones, cansada de los malos tratos de su pareja. Desde entonces vive junto a su madre en Eldorado.
Los especialistas del programa Hambre Cero detectaron el mal estado de las bebas y los médicos determinaron su internación en el sector de neonatología.
La abogada Roxana Rivas, defensora de Ovando, consideró la decisión de Potschka de "aberración jurídica y social" porque los problemas de salud de las niñas se podían resolver con mayor asistencia por parte del Estado y sin separarlas de su familia.
Desde Asistencia Social de la Municipalidad de Eldorado, dijeron ayer que María Ovando vive junto a trece hijos y nietos en una vivienda que el Estado le cedió a principios de este año.
María Ovando había sido detenida en marzo de 2011, luego que su hija Carolina muriera en sus brazos cuando la llevaba al hospital. La mujer, temerosa de la reacción de su marido golpeador, la enterró en un monte, y dijo que la pequeña había sido llevada a Paraguay por su abuela.
Sin embargo, la mentira no tardó en descubrirse y un juez la procesó por abandono de persona seguido de muerte. Ovando estuvo presa 20 meses. A fines del año pasado, un Tribunal la absolvió. Tras salir de la cárcel, María buscó recuperar a sus hijos y comenzó a cursar la escuela primaria.