Viernes 03 de Octubre de 2014
Ninguno de los integrantes de las distintas agrupaciones políticas de Rosario Central es mi enemigo, ni siquiera mi adversario: es mi hermano canalla, con alguno de los cuales tengo diferentes opiniones sobre algunos temas. Estoy seguro de la honestidad absoluta de todos ellos y de su amor incondicional por Central. Dicho esto le digo, al señor Enrique Chandía lo siguiente: ni estoy desconcertado ni tengo mala leche intelectual. Los motivos de mi carta anterior (publicada el 24 de septiembre pasado, y titulada “Sepa el pueblo canalla votar”), son solamente hechos, no opiniones, ni malas informaciones. Sólo voy a responder puntualmente a algunos de los temas cuestionados para no hacer la carta muy extensa, pero le aseguro al señor Chandía que tengo respuestas para todos y cada uno de los ítems mencionados. El candidato a vicepresidente de la agrupación que ha dicho desde un tiempo a esta parte que “otro Central es posible”, dijo por radio, en noviembre de 2012: “Seguir con Russo es estirar la agonía. (http://decentral.com.ar/seguir-con-russo-es-estirar-la-agonia/). Debo asumir que si él hubiese sido presidente de Central en ese momento lo habría echado a Russo. Dicha agrupación promete una subcomisión de fútbol en la que intervendrían algunos directivos y algunos ex jugadores, para consensuar con Russo las incorporaciones. Pregunto: si Russo lo quiere a Fulano de 2 y la subcomisión prefiere a Mengano de 2, ¿a quién van a traer? ¿A Mengano? Al poco tiempo, Russo les va a decir, “este no es mi plantel, diríjanlo ustedes”. Hablando de mala leche, se ha explicado hasta el hartazgo que el técnico que iba a venir en 2010, no era Merlo sino Burruchaga, quien dos días antes de las elecciones rompió su palabra y se bajó. Merlo, en ese crucial momento, era el único que podía y quería venir. ¿Hace falta seguir machacando con lo mismo? A las autoridades se las juzga por sus errores y está bien que se lo haga. Pero a los que no les tocó gobernar y critican todo, ¿cómo se los juzga? Respuesta, por sus promesas electorales: el técnico de esa agrupación para 2010 era Mario Gómez, quien desde 2010, dirigió tres años a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y los tres años peleó por no descender al Argentino A, hasta que los jujeños lo echaron. El mismo candidato a vicepresidente de aquella agrupación criticaba el trabajo del Coco Pascuttini. Hoy, pasados algunos años, el resultado, el fruto del criticado trabajo de Pascuttini se llaman García, Berra, Delgado, Domínguez, Acuña, Aguirre, Montoya, Flores, Cervi. Sin contar a Ferrari y Encina, frutos mas añejos. Las críticas de esa agrupación, dicen “hace años que no hay ningún juvenil de Central en una selección”. Olvidan que Central estuvo tres años en la B, sin que los chicos pudiesen jugar, y olvidan también que las selecciones juveniles argentinas hace años que, ya no sólo no ganan nada sino que ni siquiera clasifican a los torneos. Pregunto, ¿cuál es el demérito de no haber sido convocados por esos técnicos que no clasificaron a un mundial contando con Messi y Di María? ¿Olvidan también que la reserva de Central ganó de punta a punta el primer campeonato que le tocó jugar, ganó un clásico y perdió el otro, y está peleando en el actual, a pesar de que Russo les sacó seuis jugadores para ponerlos en primera? “Otro Central es posible”. Les digo a todos los canallas, que muy pocas veces, tan pocas palabras encierran una verdad tan profunda. Yo agregaría, que si no votamos bien, es muy cierto que otro Central sea posible: nos podemos ir al descenso otra vez. Por eso quiero insistirles a todos los canallas, en que vayan a votar. Central se merece que por un rato dejen la comodidad del domingo, porque realmente creo que si va poca gente a votar, Central puede llegar a estar en peligro. No les digo a quién votar. Voten como se les dé la gana a cada uno, pero vayan a votar.
Rubén Phillipp