Jueves 27 de Mayo de 2010
Multitudes emocionadas en diferentes partes del país, lágrimas y sonrisas acompañando las estrofas del Himno Nacional en versiones variadas, perfectas, edificios engalanados por doquier. Juegos de luces para el verdadero deleite visual. La bandera argentina como centro de un inmenso fogón en cuyo derredor se acurrucó gran parte del pueblo con un "sentimiento patrio" renovado, espléndido, superador. Los que no pudieron salir a las calles, desde los televisores, las radios, los diferentes medios, siguieron esa verdadera fiesta de color y evocación de la historia. Casi nadie estuvo ausente.
¡Viva la Patria! Pudo escucharse desde el norte hasta el sur de la República Argentina en un cerrado grito de alegría y esperanza generalizada. Recordamos a los héroes de mayo, repasamos sus convicciones, sus intereses, sus principios. Revivimos esa parte de la historia argentina que fue quizás el primer clamor de libertad. Precisábamos una fiesta, la tuvimos. Y hoy, el día después de que se apagaran los últimos fuegos de artificio, contagiados todos por el cosquilleo grato que produce la posibilidad de una Patria mejor, nos despertamos de cara a la realidad cotidiana. Esta vez subyace el espíritu de libertad más fuerte que nunca. La alegría que provoca, la esperanza que crea, debemos capitalizarla, plantearnos qué podemos hacer cada uno de nosotros, para engrandecer esta Patria que todos amamos. Y hacerlo. Desde nuestro hogar, nuestro puesto de trabajo, nuestro espacio en la sociedad, el que sea, cada uno debe encontrar la herramienta necesaria para crecer, para ennoblecerse, para dignificarse. Porque ayer "sentimos" que aún se puede.
Edith Michelotti,
ediluobs@hotmail.com