Domingo 10 de Octubre de 2010
Nuestro cambiante e imprevisible país ofrece ahora otras inéditas variantes relacionadas con su situación política: un serie de sensaciones fantasmales que pretenden esconder la realidad. Ello se produce a través de originales funcionarios del gobierno, elegidos a dedo para justificar errores del poder, convalidar situaciones irregulares apartadas de las leyes que nos rigen, o para tapar actitudes que por incapacidad no pueden resolver ni tapar y que entonces las califican como sensaciones. Este caprichoso y parcial "modus operandi" basado en razones de oportunidad política, denota incapacidad e incomprensión de la verdadera forma de gobernar que debiera aplicarse, estando muy lejos de ser lo que la política con mayúsculas necesitaría para lograr insertarnos en el orden mundial del que nos alejamos cada vez más. Y todo ello en el mejor momento de la economía global que no sabemos aprovechar. Se designan para esos fines "matones" convertidos en funcionarios formados en métodos políticos perimidos, ya aplicados en regímenes derrotados que buscan hacer resurgir con actos y declaraciones reivindicatorias ocultando su fracasado final que la historia les fijó. Es así que se desdeñan los verdaderos problemas con conceptos tales como que "la inflación es una sensación" o que la inseguridad, el hambre, las injusticias son negadas con prepotencia y mintiendo descaradamente protegidos por los cargos que les proveen impunidades. ¿Y los negociados escandalosos con Venezuela, las explotaciones mineras contaminantes, el avance espantoso de las drogas matando jóvenes la ferocidad implacable para intentar adueñarse de empresas capaces de informar a la mayoría pensante, la postergación sistemática de la aplicación del 82 por ciento para los jubilados", ¿serán también sensaciones que buscan pasar al olvido, tapadas con nuevos escándalos? Si hasta nos quieren cambiar la historia reciente en nuestro país, para demostrar que ellos ganaron y revertir los resultados en beneficio de sus intereses e ideologías trasnochadas. Pero la verdad se impondrá y las sensaciones serán revertidas dando lugar a realidades inocultables que nos conducirán a liberarnos de todos estos personajes nefastos, que ni siquiera quedarán en la verdadera historia patria, luego que la justicia los juzgue y sancione. Respecto a las aspiraciones de reelección, la nacionalidad toda tiene la sensación de que no se producirá para no repetir errores y descalabros administrativos, enriquecimientos ilícitos propios y de allegados serviles que acompañan la gestión.
Carlos Alberto Vallejos