Séneca y la tranquilidad
Hace 2.000 años, Séneca llamaba tranquilidad a la firmeza de ánimo que los griegos llamaban estabilidad, o sea, a "una cosa grande, alta y muy cercana a Dios, que no es cambiar la forma de ser...

Miércoles 19 de Agosto de 2015

Hace 2.000 años, Séneca llamaba tranquilidad a la firmeza de ánimo que los griegos llamaban estabilidad, o sea, a "una cosa grande, alta y muy cercana a Dios, que no es cambiar la forma de ser, sino mantener siempre el ánimo con igualdad, caminando con satisfactorio curso y mirando las cosas con tal alegría que el bienestar interior no se interrumpa, perseverando en un estado plácido, sin desvanecerse ni abatirse". Y en oposición a ella, apuntaba al fastidio como el causante principal de la inestabilidad interior, aconsejando como remedio público derrotar los vicios y evitar toda clase de excesos y de descontento con uno mismo. Entre otras cosas, decía también: "Acostumbrémonos a desechar el fasto, midiendo las alhajas con la necesidad que de ellas tenemos; la comida sirva para dar satisfacción al hambre, la bebida para extinguir la sed, y camine el deseo por donde conviene", en una clara alusión a la moderación necesaria que conviene tener. Actualmente, muchos movimientos dedicados al alcance de una mejor calidad de vida, sugieren también amigarse con la templanza, en oposición a la crispación (gran irritación o enojo). Y desde la fe cristiana, se exhorta además a detener el flujo de pensamientos, y a amigarse con Dios a través de los sacramentos, del silencio, de la meditación, de la contemplación y de la oración, todo esto, para encontrar naturalmente el tan ansiado bienestar llamado tranquilidad.

Daniel Eduardo Chávez