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Señal de distensión de Norcorea, que nombró a un premier reformista

La economía norcoreana languidece hace décadas y las hambrunas son crónicas. Pero el régimen gasta el presupuesto en las FAAA. Es un economista partidario de reformas como las de China y había sido defenestrado. La presidenta sureña respondió a las amenazas.  

Martes 02 de Abril de 2013

Corea del Norte se apartó, al menos temporalmente, de su extremista retórica belicista que la ha caracterizado durante estas semanas y nombró a un nuevo primer ministro, Pak Pong Ju, un reformista económico al que en 2007 se había defenestrado del mismo cargo. Se lo considera un partidario de reformas pro-mercado, como las aplicadas en China y Vietnam. A su vez, el régimen convocó a la Asamblea o Parlamento, en otra medida interpretada como señal de distensión. La economía norcoreana languidece desde hace décadas, con pocas o nulas medidas de reforma y apertura que imiten el exitoso modelo implementado por China.

El resurgimiento de Pak Pong Ju como primer ministro durante la sesión anual del Parlamento desarrollada ayer es considerada por kis analistas una señal clara de que el joven dictador Kim Jon Un intenta priorizar la economía, y a la vez dar una señal de racionalidad en medio de la enorme tensión que él mismo creó con sus crecientes amenazas de guerra a Surcorea y sus aliados.

Hambre generalizado. El retorno del reformista tiene causas bien concretas. El drama económico de Norcorea no deja de agravarse año tras año. Según datos oficiales de las Naciones Unidas, dos tercios de los 24 millones de habitantes del país afrontan escasez de alimentos. Millones de niños sufren diversos grados de desnutrición crónica. El régimen comunista, el más aislado y cerrado del mundo, invierte una enorme parte de la riqueza nacional en mantener unas fuerzas armadas que son, en términos numéricos, las quintas del mundo. Esta enormidad contrasta con la pequeñez de su economía, de apenas 20.000 millones de dólares según cálculos aproximativos hechos por especialistas extranjeros.

Pak fue despedido como primer ministro en 2007 porque había propuesto un sistema salarial similar al de Estados Unidos. Otras versiones indican que Pak, un técnico de 74 años, cuando asumió el cargo de primer ministro en 2003, instauró una ambiciosa política de reformas económicas que supusieron la liberalización de los precios. La reforma no cuajó, y cuatro años más tarde debió renunciar. Ahora, retorna en medio de tambores de guerra. "Pak Pong Ju es la cara de la reforma económica, tal como existe. Una reforma con las características norcoreanas, como ellos dicen", afirmó John Delury, profesor y analista sobre Corea del Norte en la Universidad de Yonsei en Seúl. Cualquier cambio en la economía no será radical y por el momento sería principalmente una mera aspiración, agregó. Un posible cambio podría ser una reorientación del enorme gasto militar hacia la economía, afirmó el experto.

Pyongyang reaccionó ante las maniobras anuales de Estados Unidos y Corea del Sur y la nueva ronda de sanciones de la ONU,que fueron a su vez una respuesta a la explosión nuclear subterránea que realizó Norcorea el 12 de febrero. El único aliado de Norcorea, China, votó por las sanciones en el Consejo de Seguridad de la ONU. China ha enfriado sus vinculaciones con Norcorea, a la que utiliza desde hace décadas como una fuente de permanente amenaza hacia Corea del Sur y Japón, los dos aliados más importantes de EEUU en Extremo Oriente.

En lo que se consideró otro gesto de distensión, Kim Jong Un convocó a los legisladores a una reunión anual, tras la inquietante declaración del domingo del Partido Comunista de que la construcción de ojivas nucleares es prioritaria para el país.

¿Peligro superado? "Había peligro de que esta situación degenerara en una actitud permanente de guerra", dijo Delury. "En medio de esta tensión y actitud y retórica belicista, Kim Jong Un dice: «miren, seguimos centrados en la economía, pero lo hacemos con nuestra disuasión nuclear intacta". El domingo, Kim y los dirigentes del partido adoptaron una declaración que considera las armas nucleares "la vida de la nación" y un componente vital de su defensa que no debe ser canjeado ni por "miles de millones de dólares".

Réplica del Sur. Del otro lado de la frontera, la presidenta surcoreana, Park Guen-hye, ordenó al ejército que responda con rapidez y determinación a las provocaciones de Corea del Norte "sin tener consideraciones políticas". La mandataria aseguró que se toma "muy en serio" las últimas amenazas de su vecino del norte. Pyongyang invalidó unilateralmente el armisticio entre los dos países que puso fin a la guerra de Corea en 1953, cortó dos líneas de comunicación militar vitales y el sábado se declaró en "estado de guerra" con su vecino del sur.

"Si tiene lugar cualquier provocación contra nuestro pueblo y nuestro país, (el ejército surcoreano) debe responder con fuerza en una primera etapa sin tener consideraciones políticas", señaló Park. "Confiaré en el juicio militar ante repentinas y sorpresivas provocaciones de Corea del Norte. Por favor, cumplan su deber de salvaguardar la seguridad del pueblo sin distraerse ni un ápice", dijo la presidenta en una conferencia en el Ministerio de Defensa de Seúl. Park había sido criticada por la prensa de Seúl por su escasa participación pública durante la escalada de amenazas del Norte. El influyente diario The Chosun Ilbo criticó en un editorial tanto la escasa reacción pública de Park (la primera mujer que llega a la presidencia) como sus mínimos conocimientos sobre seguridad nacional y defensa.

Poco antes Estados Unidos envió cazas F-22, los más avanzados del mundo, a Corea del Sur para participar de una maniobra conjunta a gran escala, informó la prensa estadounidense. La semana pasada Estados Unidos ya había enviado dos bombarderos "invisibles" al radar B-2, con capacidad nuclear.

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