Viernes 01 de Marzo de 2013
Una puerta cerrada y un departamento sellado marcan el fin del pontificado de Benedicto XVI. A las 20 de ayer, cuando comenzó a regir la denominada "sede vacante", en el Vaticano se selló el departamento pontificio así como el ascensor que lleva al mismo.
En el período de "sede vacante" la Curia romana (gobierno de la Iglesia) queda temporalmente bajo responsabilidad del camarlengo, es decir el administrador de la propiedad y rentas del Vaticano. Benedicto nombró en 2007 al cardenal italiano Tarcisio Bertone.
Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, enviará hoy cartas a todos los cardenales para convocar las llamadas "congregaciones generales", donde se empieza a discutir el nuevo papa.
El anillo del pescador, de oro macizo que llevan todos los papas con su nombre grabado en latín, será destruido por el cardenal Bertone cuando empiece la primera reunión de cardenales. Durante las congregaciones, los cardenales también deciden la fecha del cónclave.
El cónclave es la reunión a puertas cerradas de 115 cardenales "electores". En 1970 se fijó en 80 años la edad límite para votar.
La elección se lleva a cabo en la Capilla Sixtina, dentro del palacio apostólico del Vaticano. Se necesita una mayoría de dos tercios para nombrar al nuevo papa. La votación se hace con papeletas que se ponen dentro de un cáliz.
Se vota dos veces por la mañana y dos por la tarde. Tras cada votación, las papeletas se queman en una estufa en la Capilla con salida al exterior. Si no se alcanza un acuerdo, se añaden productos químicos (en la antigüedad era paja húmeda) para que el humo sea negro. Si el resultado es positivo, se queman las papeletas que provocan el humo blanco que anuncia la elección del nuevo Papa. La gran campana empieza a redoblar.
Una vez elegido, el nuevo Papa responde a dos preguntas. "¿Acepta su elección canónica como Soberano Pontífice?" y "¿Con que qué nombre quiere ser llamado?". Si responde positivamente, se convierte en Papa y arzobispo de Roma.
Luego pasa a una habitación llamada "Sala de las lágrimas" porque muchos pontífices lloraron al tomar conciencia de la importancia del cargo. El nuevo Papa se pone entonces una de las tres sotanas blancas (de tallas distintas) preparadas por el sastre oficial del Vaticano.
El "protodiácono" (el cardenal más veterano) anuncia entonces la noticia desde el balcón con la fórmula en latín "habemus Papa" ("tenemos Papa"), revela el nombre del nuevo pontífice e imparte la bendición "Urbi et orbi" ("a la ciudad y al mundo").
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