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Selección nacional: Cambios necesarios de dudoso beneficio

El rendimiento de la selección dispara contradicciones. Es que son varios los de bajo nivel pero no se debería tocar tanto.

Viernes 04 de Julio de 2014

Argentina tiene jugadores en un muy bajo nivel, pero parece inconveniente modificar tanto para un partido de cuartos de final. El rendimiento de la selección argentina ante Suiza dejó como una de las conclusiones más contundentes, más visibles, la necesidad imperiosa de hacer cambios. Ante los helvéticos terminó de comprobarse que el nivel de algunos jugadores atenta, involuntariamente por supuesto, contra la chance albiceleste de llegar a las instancias decisivas del Mundial.

¿Y por qué hubo que esperar hasta Suiza para comprobarlo? Muy sencillo: porque fue un partido eliminatorio. Y esos futbolistas, varios más que lo deseable, empeoraron el martes pasado. Antes, en la fase de grupos, podía argumentarse y suponerse, dependiendo del lado del mostrador del que el narrador se pusiera, que el equipo de Sabella estaba regulando fuerzas y mejorando paulatinamente el estado físico y futbolístico de quienes llegaron al límite a territorio brasileño. Pero hubo que esperar 118 minutos para hacer un gol. Y sufrir unos seis o siete más, que parecieron un partido entero, para mantener el resultado.

Conclusión: a Federico Fernández lo supera la competencia, Gago no está en condiciones físicas y Gonzalo Higuaín tampoco. Se exonera a Lavezzi por su rendimiento porque jugó en una posición incómoda aunque no desconocida para él, pero también ingresa en las opciones de cambio. No son situaciones irreversibles, pero sí marcan una tendencia muy difícil de disimular después de haber jugado más de la mitad de los partidos que puede disputar una selección en una Copa del Mundo.

Una vez hecho el diagnóstico se ingresa en el terreno de las contradicciones. ¿Es conveniente cambiar medio equipo a esta altura? Rotundamente no.

Ya habrá una variante obligatoria que pone en duda el funcionamiento del sector de la cancha en el que mejor se desempeñó el equipo, el izquierdo. La salida de Rojo no es una apostilla. Hasta aquí fue uno de los jugadores más regulares del equipo. Dentro de sus posibilidades, siempre estuvo a la altura de las circunstancias. No puede saberse si el rendimiento de Basanta disimulará su ausencia. Por lo pronto, en los minutos que jugó ante Suiza se lo vio bastante dubitativo.

Si se avanza en las opciones de variante aparecen en escena Demichelis, Biglia, Maxi Rodríguez, Enzo Pérez, Augusto Fernández y Rodrigo Palacio como recambios. Tres de ellos no jugaron ni un solo minuto hasta aquí. Generalmente las potencias hacen cirugía mayor, si es que la necesitan, durante la primera fase. Después, salvo imponderables, la opción más saludable es mantener en cancha a la mayor cantidad de titulares posible.

Y de aquí se saca un dato no menor: Argentina no tiene en su lista un reemplazante para Higuaín y cuenta con tres mediocampistas por derecha que no juegan.
La situación es contradictoria. Argentina necesita cambios, pero semejante cantidad de variantes sería perjudicial. Al menos eso es lo que indica la historia de los mundiales. Nadie cambió medio equipo para jugar un partido de cuartos de final.
Quizás el entrenador tome por un atajo y al ingreso de Basanta le sume un cambio más. Pero eso no se sabrá hasta momentos antes de empezar el partido. Se insiste. Si empeora el estado físico de alguno de los jugadores tocados, Sabella, obviamente, se verá obligado a cambiar.
Pero si no es así, no debería pensarse en más de dos variantes para enfrentar mañana a la selección de Bélgica en Brasilia.
Como siempre sucede, un buen rendimiento del equipo que derive en la clasificación a semifinales después de 24 años tirará al tacho de los desechos unos cuantos bollos de especulaciones, proyecciones y contradicciones. Y sería fenomenal que así suceda. l

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