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Selección nacional: Por ahora juega con los apellidos

Argentina goleó a Trinidad y Tobago por el peso de las individualidades, pero debe mejorar en el funcionamiento colectivo.

Jueves 05 de Junio de 2014

Auna semana del inicio del Mundial, y a diez días de lo que será la presentación de la selección Argentina ante Bosnia, quedó clarísimo que Alejandro Sabella tiene muchísimo para trabajar en cuanto al funcionamiento colectivo. Es cierto que anoche el equipo goleó 3-0 a Trinidad y Tobago, y además generó media docena de situaciones netas de gol, pero quedarse en el mero resultado sería un grosero error de cara a lo que será la exigente competencia mundialista. El adversario de ayer es una de las selecciones más débiles del planeta y al conjunto albiceleste le alcanzó con las apariciones repentinas de las grandes estrellas con que cuenta, aunque siempre sin el engranaje pleno de las piezas. Igual está claro que hay material para ilusionarse, aunque a esta altura la gran pregunta es cómo vendrá la mano cuando haya que medirse con rivales de fuste. Por suerte, en la primera fase hay oponentes accesibles desde los papeles (completan el Grupo F Irán y Nigeria) y eso puede servir para seguir puliendo los defectos en plena competencia.

Anoche la defensa casi no pasó sofocones, pero igual no dio la sensación de brindar garantías absolutas. Hugo Campagnaro y Marcos Rojo, por derecha e izquierda respectivamente, quisieron proyectarse ante la levedad del rival, pero no siempre tuvieron claridad. Está claro que la misión es tratar de blindar las bandas, aunque ayer no se los pudo evaluar porque la visita jugó sin delanteros por afuera.

En la mitad de la cancha Javier Mascherano brindó el equilibrio habitual, pero Fernando Gago todavía deberá levantar muchísimo el nivel para ser el pase claro de salida. Ayer tuvo todas las libertades para moverse, no lo marcaron y salvó algunos pelotazos largos no hizo pesar su técnica. Por la banda izquierda Di María ganó más de lo que falló, aunque tampoco fue la turbina que le hace levantar vuelo a Real Madrid. Es cierto que, al igual que sus compañeros, no arriesgó la máquina al ciento por ciento, pero en el Mundial se espera muchísimo más de Angelito. Y él lo sabe.

En el epílogo del capítulo inicial Palacio mostró su jerarquía internacional y abrió la cuenta de cabeza, a la salida de un córner que ejecutó Di María. En el complemento Mascherano clavó el segundo tras un tiro libre que Messi estrelló en el palo. Y Maxi Rodríguez decoró la goleada, tras una sesión de Palacio, con un remate certero que se filtró en el primer palo. Lo dicho, el resultado es lo que menos importa. Argentina debe ser más compacto cuando retrocede y no tan previsible cuando ataca. Hay tiempo, pero los defectos no son pocos.

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