Sábado 12 de Diciembre de 2009
Son dos casos emblemáticos de la represión ilegal en años de dictadura: Esma y Tercer Cuerpo,
cuyos principales imputados representan lo más siniestro del terrorismo de Estado: Alfredo Astiz,
Luciano Benjamín Menéndez, el Tigre Acosta, entre otros. Una causa —Esma— comenzó a ser
juzgada ayer; la otra dictó sentencia.
Menéndez, ex jefe del III Cuerpo, recibió su segunda cadena perpetua, la
que deberá cumplir en una cárcel común por orden del Tribunal Oral Federal Nº1 de Córdoba, que lo
culpó por el crimen de un policía y el secuestro y las torturas a otros nueve.
Antes de escuchar la condena, Cachorro Menéndez defendió su accionar,
aseguró que “el pueblo” fue “aliado” de las Fuerzas Armadas en la lucha
antisubversiva y dijo que en el actual gobierno hay “guerrilleros”.
El juicio a los represores de la Esma, donde funcionó el mayor centro
clandestino del Proceso, comenzó con una audiencia en cuyo final Astiz provocó a los familiares de
las víctimas al mostrarles el libro “Volver a matar”, del periodista y ex funcionario
Juan Bautista Yofre.
En Córdoba, además de Menéndez fueron condenados a perpetua tres de los
otros cinco enjuiciados y que prestaron servicio en el Departamento de Informaciones de la Policía.
Otro ex cabo recibió 16 años de prisión y el último fue absuelto.
Segunda vez. Menéndez fue el primer militar remitido a una cárcel común en la primera condena a
perpetua que recibió en julio del 2008.
Aunque ya cumplía sentencia efectiva en la cárcel de Bouwer, el tribunal
hizo hincapié en que los condenados permanezcan en una prisión común.
Menéndez reivindicó la represión al sostener que “en 1976 nadie
reclamaba por los supuestos excesos”, y cuestionó a “los guerrilleros” que
—dijo— están en “el gobierno, en el Congreso y en la Justicia ocupando
puestos” bajo “una piel de cordero”.
“Los guerrilleros de hoy van a usar toda su violencia para imponer
su dictadura”.
Menéndez fue la autoridad máxima de la represión entre 1975 y 1979 sobre
las provincias de Córdoba, Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San
Juan, Mendoza y San Luis.
Tras la sentencia, los familiares de desaparecidos y agrupaciones de
derechos humanos irrumpieron en aplausos.
Los represores fueron juzgados por el secuestro, tortura y asesinato del
subcomisario Ricardo Fermín Albareda, ocurrido en 1979, y las privaciones ilegales de otros nueve
sobrevivientes. En principio eran once los acusados, pero cinco murieron.
Los jueces Jaime Díaz Gavier, José Quiroga Uriburu y Sergio Grimaux,
quienes rechazaron el pedido de la Fiscalía para considerar los crímenes como genocidio, darán a
conocer el martes los fundamentos de la sentencia.
Esposados. Astiz y otros 18 ex marinos comenzaron ayer a ser juzgados por 85 casos de
secuestros, torturadas y desaparecidas en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma) entre el 76 y
el 77. En la primera audiencia estuvieron presentes 16 acusados, que arribaron esposados unos con
otros. Adentro de la sala de audiencias les liberaron las muñecas antes de que se sentaran en el
banquillo.
Astiz, alias Cuervo y Angel Rubio, fue el único vestido con ropa sport.
El resto de los imputados llevaba puesto traje y corbata o saco sport.
Cuando el Tribunal Oral Federal Nº5 dio por concluida la audiencia y los
familiares recordaban a las víctimas gritando “30 mil desaparecidos, presentes. Ahora y
siempre”, Astiz se levantó de silla, se paró frente al público y les exhibió el libro con una
amplia sonrisa.
La actitud generó la inmediata reacción del abogado querellante Rodolfo
Yanzón, que le pidió al secretario del tribunal que tomara alguna medida. Yanzón se acercó hasta
donde estaba Astiz, se increparon y mantuvieron un intercambio de insultos en la misma sala.
Astiz (57 años) tuvo el libro durante toda la audiencia y Yanzón opinó
que es “obvio” que la provocación la tenía preparada. La también abogada querellante
Myriam Bregman calificó la actitud de Astiz como “una provocación”.
Guerra popular. El libro de Yofre “narra el inicio de la «guerra popular prolongada» que
las organizaciones terroristas declararon a todos los estamentos del Estado, bajo la inspiración
del castrocomunismo”, asevera en su contratapa.
En una primera fila estaban sentados Jorge Tigre Acosta, Adolfo Miguel
Donda Tigel, Carlos Antonio Capdevilla, Ricardo Miguel Cavallo, Raúl Scheller, entre otros. Por
problemas de salud no comparecieron tres acusados.
Todos los detenidos están presos en cárceles comunes, menos tres, con
prisión domiciliaria.
En la audiencia estuvo una veintena de familiares de los represores,
entre ellos la hermana de Astiz y el padre de Cavallo. En tanto, familiares de las víctimas y
representantes de organizaciones de derechos humanos se ubicaron en la planta baja.
Entre los delitos que juzga el TOF Nº5 figuran los secuestros y
desapariciones de las Madres de Plaza de Mayo Azucena Villaflor, María Bianco y Esther de Careaga;
el periodista y escritor Rodolfo Walsh y las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domon.
Citando a Posse
Menéndez usó una frase del designado ministro de Educación porteño, Abel Posse, para defenderse en el juicio: “Bien lo dijo Posse, ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos”, citó Menéndez, y concluyó: “Los argentinos podemos preguntarnos, con patética tristeza, ¿para quién ganamos la batalla?”.