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Según Ezequiel Villalba, la balacera del triple crimen no era para él

"No eran para mí, eso lo inventó la policía. Moqui, el pibe que se salvó, declaró que no me fueron a buscar a mí, sino a un tal Andrés". El Negro Eze, sindicado en la investigación judicial del triple crimen de villa Moreno como el destinatario de la balacera...

Martes 11 de Septiembre de 2012

"No eran para mí, eso lo inventó la policía. Moqui, el pibe que se salvó, declaró que no me fueron a buscar a mí, sino a un tal Andrés". El Negro Eze, sindicado en la investigación judicial del triple crimen de villa Moreno como el destinatario de la balacera, dice que no tiene nada que ver con ese hecho. Acusado de un ataque que desencadenó la matanza de tres pibes inocentes en la canchita de fútbol de Dorrego y Presidente Quintana, Ezequiel Manuel Villalba dijo ser ajeno a ambos hechos, sostuvo que nunca tuvo relación con el narcotráfico y aseguró no conocer a Sergio El Quemado Rodríguez —el principal imputado por el triple crimen— ni a su hijo Maximiliano.

El triple crimen de Jeremías Trasante, Claudio Suárez y Adrián Rodríguez ocurrió horas después de que Maximiliano Rodríguez fuera baleado —estaba en un BMW— en Vera Mujica y Garay. Según los investigadores, esa agresión motivó a su padre a ir a vengarlo y así desató una tragedia al matar a tres adolescentes que no tenían nada que ver.

Meses después, Villalba fue detenido bajo la acusación de ser uno de quienes abrieron fuego contra Maximiliano y actualmente está bajo arresto domiciliario por orden del juez de Instrucción Juan Andrés Donnola, que todavía no se pronunció sobre esa causa. Desde entonces vive en un lugar cuya ubicación se mantiene en reserva y donde fue entrevistado por LaCapital.

Albañil. Villalba tiene 22 años y un hijo de 3. Cursó hasta el segundo año del polimodal en la escuela Justo José de Urquiza de Ayolas y Corrientes. Y cuando ocurrió el triple crimen, según dijo, estaba trabajando como albañil en una obra de construcción de Brown y Oroño por "130 pesos diarios".

—¿Por qué te acusaron de haber baleado al hijo del Quemado?

—Sinceramente, por lo que se decía en el barrio. Al día siguiente comentaban que ese día me habían visto en una moto con otro pibe. Al segundo día decían "fue el Negro que iba con dos pibes en dos motos". Pero yo esa noche estuve en mi casa.

Acelerado, en un momento hace una pausa para decir que no le gusta que le digan el Negro Eze. Asegura que no estaba en la canchita de fútbol cuando se desató la tremenda balacera. "Estaba en mi casa y salí cuando escuché los gritos y los tiros. Llegó un montón de gente y empezó a gritar que los que tiraron eran de la banda del Quemado", explica.

Del barrio. Villalba acepta que conocía "del barrio" a Ezequiel Osuna, el pibe baleado el 29 de diciembre pasado —y luego asesinado el 19 de julio— en la antesala de la masacre de villa Moreno, suceso por el cual están procesados Maximiliano Rodríguez y Mauricio Maurico Palavecino. "Lo conocía al pibe, pero no era amigo. Nunca escuché que vendía droga, los que vendían son otros", afirmó.

También admitió que conoce a Palavecino y a Brian Damián Damiancito Romero, ambos procesados por el triple crimen. "A Maurico lo crucé una vez cuando iba a trabajar, él manejaba una chata blanca. Y a Damiancito lo conozco del barrio. Pero no tenía relación con ellos", afirmó.

En este marco, Ezequiel asegura que tenía una buena relación con los tres pibes asesinados hasta que ocurrió el triple crimen. "Dos semanas antes fui a jugar al fútbol a una cancha de Virasoro e Italia con el Mono, el hermano y el sobrino del Patom. Eramos amigos porque nos criamos juntos", contó.

—¿Por qué entonces después del triple crimen comenzaron los incidentes entre los familiares de los chicos asesinados y tu familia?

—Ellos estaban enojados porque de alguna manera querían vengarse porque consideraban que por mi culpa mataron a los pibes. Se la agarraron conmigo por mi pasado.

Ataques. Tras la masacre, familiares de los jóvenes fallecidos han denunciado ataques y hostigamientos por parte de familiares de Villalba. El último lo denunció Roque Keko Suárez tres semanas atrás. Fuentes policiales señalaron que frente a la casa de Suárez fueron encontrados los DNI de Héctor y Claudio, los hermanos de Ezequiel.

"Los DNI los tengo yo, los presenté en la fiscalía (a cargo de Nora Marull). Uno estaba en el bolsillo del pantalón de mi hermano Héctor que había ido a hacer un pozo a la casa de un amigo del barrio (por villa Moreno). Además, si mis hermanos tiraron con una pistola 9 milímetros ¿por qué no encontraron vainas de ese calibre? (N de la R: en rigor se hallaron vainas de calibre 38) Los policías los están engarronando o alguien habla al pedo. Además yo los estoy ayudando a ellos (por los parientes de los pibes asesinados). Desde mi lugar quiero dar pelea, pero ellos no piden justicia sino subsidios como los planes Argentina Trabaja", asegura.

—¿Por qué algunos testigos tienen miedo de incriminarte en el ataque al hijo del Quemado?

—Si me tienen miedo, ¿cómo hablaron tanta peste de mí? Si soy un drogadicto, estoy dispuesto a hacerme análisis para confirmar que no me drogo. Jugué a la pelota toda mi vida en San José y Central Córdoba. Dentro de un año pienso terminar (la escuela) en una Eempa y empezar un terciario. En la tele dijeron que yo era un loco que andaba a los tiros, ¿cómo hablarían tan mal de mí sabiendo que los puedo ir a buscar?

"Salí de la cárcel y dije: esto no va más"

Si bien asegura que nunca estuvo vinculado con el narcotráfico, Ezequiel Villalba admite que cometió tres robos a mano armada. En uno fue acusado de encañonar a un hombre para robarle la moto, pero él niega la autoría del hecho. “Yo no robé la moto, lo hizo otra persona. Por un problema del barrio arreglé con un policía y se armó de esa manera”, señaló.

Recuerda su paso por penales rosarinos y se lamenta de lo que padeció en los penales. “Después de que salí de la cárcel fui otra persona. Me puse las pilas y dije «esto no va más». Estuve en lugares donde me quisieron matar, vi a madres llorando y a pibes que apuñalaban por un par de zapatillas. En la alcaidía me robaron las zapatillas y la cambiaron con un guardiacárcel por una botella de alcohol”, afirmó.

También cuenta que casi se muere una vez que estuvo detenido en la comisaría 5ª. “Estaba muy enfermo, pero en vez de llevarme a un hospital me trasladaron a la alcaidía donde me dejaron tirado en una celda. Una persona no merece tanto daño psicológico. Cuando estás preso también está presa tu familia”, afirmó.

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