Secuelas del populismo
En el mundo de la política vernácula es casi un tabú hablar de “populismo”.

Viernes 11 de Julio de 2014

En el mundo de la política vernácula es casi un tabú hablar de “populismo”. Los políticos de la oposición seguramente temen el enrostramiento de aquellos que los ubican en la otra vereda de la del pueblo. Empero, no podemos dejar de decir que las consecuencias del populismo son tan evidentes como nefastas: clientelismo, corrupción, desmembramiento casi absoluto de la sociedad civil, mafias en las más altas esferas del gobierno. Es la enfermedad de los países que no han alcanzado su pleno desarrollo. Es ahí donde cobran vida los caudillos y las dictaduras. El populismo no sólo consiste en dar y dar. Populismo es también hablar de los derechos de la gente sin recordarles sus obligaciones. Es cobrar impuestos a unos y tolerar que otros no los paguen. Es dejar de aplicar la ley por razones de política. Quienes ejercen el poder, no entienden que la cuestión no es otra que la de buscar y encontrar soluciones radicales, no paliativos, a la aguda y sostenida crisis económica, cuyo impacto se hace sentir, precisamente, en las medidas que se adoptan para enfrentar el descontento que la incapacidad para resolverla ha propiciado. Decía Perón que la única verdad es la realidad. Si la realidad que estamos viviendo no es ésta, la realidad, dónde está.

Manuel Basanta
DNI 93.971.708