Seamos todos Reyes Magos
Cuenta una leyenda alemana que hubo un cuarto Rey Mago: Artabán. Debía reunirse con Gaspar, Melchor y Baltasar en Borsippa (Mesopotamia) y allí iniciar la peregrinación para adorar al Niño Jesús.

Lunes 03 de Enero de 2011

Cuenta una leyenda alemana que hubo un cuarto Rey Mago: Artabán. Debía reunirse con Gaspar, Melchor y Baltasar en Borsippa (Mesopotamia) y allí iniciar la peregrinación para adorar al Niño Jesús. Artabán llevaba un diamante de Méroe para neutralizar los venenos, un jaspe de Chipre como amuleto para la oratoria, y un rubí de las Sirtes para alejar las tinieblas que confunden al espíritu. En el camino encontró a un anciano asaltado y herido por bandidos. Artabán lo curó, lo vistió, le dio de comer y beber y le entregó el diamante para que pudiera salir adelante. Cuando llegó a Borsippa sus compañeros de viaje ya habían partido. Continuó en soledad y al llegar a Belén vio a un soldado de Herodes a punto de degollar a un recién nacido. Artabán le salvó la vida entregando el rubí. Por ello fue encerrado en las mazmorras del palacio de Jerusalén por más de treinta años. Liberado por Poncio Pilatos, se dirigió al lugar dónde según rumores sería crucificado el Mesías. Camino al Gólgota, pasó por un mercado donde una mujer iba a ser subastada para pagar deudas de su padre. Artabán compró su libertad con el jaspe, lo último que le quedaba para ofrecer a Jesús. Viejo y cansado, se sentó en el pórtico de una casa. Muere Jesús en la cruz, tiembla la tierra, se derrumban los muros y una gran piedra golpeó a Artabán en la cabeza. Moribundo, pidió perdón por no haber cumplido su misión de adorar al Salvador. En ese momento, una voz le dice: "tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, me hicieron prisionero y me libertaste". "¿Cuándo hice yo esas cosas?", preguntó Artabán. Y Jesús le respondió: "Todo lo que hiciste por los demás lo hiciste por mí, y hoy estarás conmigo en el Reino de los Cielos". Este relato no tiene ninguna base bíblica, pero es una bonita historia que nos deja un mensaje de perseverancia, de amor a los demás, y de entrega al servicio del Redentor. El próximo 6 de enero seamos todos Reyes Magos para tantos niños desamparados.

Carlos Alberto Parachú