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Se viste despacio pero va rápido: Central hace de la paciencia un culto

Con la seguidilla de resultados los ánimos se fueron calmando, pero todo forma parte de un círculo vicioso. A mejores resultados, mayor tranquilidad y viceversa.

Miércoles 27 de Febrero de 2013

"Ya nos acostumbramos a no desesperarnos porque sabemos que el gol puede llegar en cualquier momento. Creo que el hincha también lo entendió de esa forma. Se nota que afuera hoy la ansiedad de la gente es otra". La semana pasada Mauricio Caranta se expresaba de esa forma respecto a lo que considera "una de las mayores virtudes" de este presente de Rosario Central. Después de lo ocurrido el lunes contra Huracán se entiende mucho más el pensamiento del arquero. Otra vez Central fue paciente, no dejó que la desesperación le ganara la pulseada y pegó cuando pudo y no cuando quiso. Definitivamente es hora de bucear en atributos palpables, convincentes y no referirse a la serie de victorias de manera consecutivas (son 10) como una simple racha. Central hace rato que cambió su forma de juego. Que los resultados fueron ayudando para calmar ansiedades, ni hablar, pero los parámetros bajos los cuales se mueve el equipo tienen más que ver ya con un estilo. Y es aquí donde algunos números sirven como respaldo de todo aquello a lo que se le intenta poner palabras. Por ejemplo, de los diez encuentros ganados, en siete de ellos el equipo no convirtió en el primer tiempo, sino que abrió y cerró el resultado en los segundos 45 minutos. Se trataría de algo así como el "vísteme despacio que estoy apurado" de Napoleón Bonaparte.

Hoy la paciencia caracteriza a este equipo. Claro, con la seguidilla de resultados los ánimos se fueron calmando, pero todo forma parte de un círculo vicioso. A mejores resultados, mayor tranquilidad y viceversa.

Es muy fácil encontrar el mojón a partir del cual Central cambió el chip. Fue en el partido ante Defensa y Justicia, en el que, todos suponían, el técnico Miguel Angel Russo se jugaba su continuidad. Pero suele suceder que un mojón de esas características no se planta de manera sencilla. Los grandes cambios requieren de una constancia en los hechos que son condición sine qua non. Esto fue lo que sucedió.

Precisamente ese partido en Florencio Varela fue uno de los tres en los que el equipo canalla logró convertir un gol (Fernando Coniglio) en el primer tiempo (siempre tomando como referencia los últimos 10). Los otros dos fueron contra Aldosivi, en Mar del Plata, y ante Deportivo Merlo, en Almagro (ambos con tantos de Antonio Medina). ¿El resto? Todos en los que el hecho de no poder convertir lejos estuvo de enceguecer, enloquecer y, mucho menos, alterar la hoja de ruta desde lo futbolístico y en lo que a las pretensiones se refiere.

Esa búsqueda lenta pero inundada de confianza es la que permite buscar sin pausa, pero a la vez sin prisa. La que cambió el cuadro de situación en cuanto al feeling con la gente. O alguien puede olvidarse que a los cinco minutos de iniciada la temporada, con aquel gol de Sarmiento a los 2, muchos hinchas ya pedían la cabeza de varios. Sólo un dato. Que parece lejano, pero no lo es tanto. Hoy nadie se muere si el equipo se marcha a los vestuarios sin haber marcado.

Pero hablar de esta paciencia, del aplomo con la que hoy se juega tiene otra pata fuerte, que tiene que ver con esa solidez defensiva de la que también tanto se habla y que es una realidad. Es que en esos diez famosos partidos regados de triunfos al Canalla le convirtieron un solo gol (Deportivo Merlo) y también fue en el complemento. Es decir, por más que muchas veces no pueda anotar en el primer tiempo, tampoco se presenta vulnerabilidad. Esto también es parte de ese círculo vicioso.

Creer o saber que se cuenta con una preparación física allana el camino. No cualquier equipo tiene la chance de sentir que puede apretar el acelerador aun en el final de un partido. Pero la cadena tiene muchos otros eslabones muy bien entrelazados. La búsqueda alocada hoy ya no es tal. Más bien todo lo contrario. La meta se sabe bien cuál es y no importa cuándo se consiga. Por eso hoy en Central se aferran a la paciencia como la principal virtud.

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