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Se viene el Desafío Urbano

 Si hoy usted se cruza por la ciudad con parejas que corren como desaforados, con una máquina de fotos en la mano, por los shoppings, parques o las calles, no se asuste ni sorprenda. 

Domingo 07 de Diciembre de 2014

Si hoy usted se cruza por la ciudad con parejas que corren como desaforados, con una máquina de fotos en la mano, por los shoppings, parques o las calles, no se asuste ni sorprenda. No se trata de gente que escapa de algo o está poco “cuerda”. Simplemente se estará topando con los participantes de Desafío Urbano, la 5ª carrera de aventura de calle en Rosario. Los atletas pueden competir en dos versiones: 35 (macro) y 15 kilómetros (micro). Sólo participan mayores de 18 años, de a dúos y respondiendo a una decena de consignas y recorridos por estadios de fútbol, parques, calles, shoppings y hasta museos.

En estas carreras se ponen en juego destrezas físicas (se corre por varias horas), reacción cognitiva (conseguir cambio justo de dos pesos o un globo) y también gestos solidarios (conseguir leche en polvo o pañales que luego se donan). No entrenados y reacios a divertirse, abstenerse.

Esta 5ª edición de Desafío Urbano es un reto que aún no cerró su inscripción y en el que hasta ayer se anotaron 230 personas (115 parejas). Propone distintas categorías: varones, mujeres y mixtas. La largada está prevista para las 9.15, desde Jujuy entre Balcarce y Oroño.

Este tipo de competencias son habituales en Nueva York, Chicago, Madrid, París, Sydney, Tokyo y Buenos Aires. Rosario, no pretende imitar esas experiencias, pero ha creado su propia carrera desde hace un lustro. Y tiene cada vez más participantes. En los primeros desafíos urbanos se anotaban apenas 50 parejas, ahora el número se duplicó. El concepto de la carrera se basa en cumplir una serie de premisas y recorridos respetando las normas de convivencia urbanas, ya que el tránsito no se corta (y tampoco se prevén puestos de hidratación como en los maratones).

Miguel Grosso, uno de los responsables de la empresa organizadora de la competencia (Compañía de Deportes), contó algunos detalles de las anteriores ediciones.

”Son carreras muy divertidas. La versión larga se hace en un promedio de tres horas y media y la corta en más o menos una hora y media. Entre las consignas, por ejemplo, se dispuso ingresar a la cancha de Ñuls o de Central a patear un penal o largar el recorrido con un huevo crudo y llegar al final de la carrera con el mismo pero cocido. Algunos fueron a un bar o en una casa. Otras variantes fueron hacer la plancha en el Laguito, o entrar a un shopping a buscar datos de artículos o hacer lo mismo en un museo, pero con una obra. Otras fueron comprar un artículo para donar, o sacar una determinada foto”.

Para poder hacer todas esas cosas la pareja debe, tal como lo indica el reglamento, llevar consigo una mochila, un litro de líquido (y dinero como para procurarse hidratación en el camino), un botiquín de primeros auxilios, un teléfono celular, algo para escribir, cámara de fotos digital y buen aire en los pulmones. Además, quienes corren la macro deben llevar una bicicleta (porque en un tramo, una de los dos integrantes de la pareja pedalea), en cambio la versión micro es toda a pie.

”Distribuímos cuatro fotógrafos por la ciudad pero las parejas de corredores sacan imágenes extraordinarias”, aseguró Grosso.

Grosso adelantó que para el final de la competencia de este año se prevé la entrega de gaseosas, frutas, alfajores y premios, además de pizzas y cervezas. O sea, que quede claro para la próxima: en el Desafío Urbano, no todo es sacrificio.

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