Viernes 07 de Noviembre de 2008
Sí, querido rosarino, en pocos dÍas se viene el camping gigante en el Monumento a la Bandera o el 24º infierno. Está bien, digamos que el Monumento no es muy bonito, pero con "el carpaje" queda horrible. Eso sí, tendremos la alegría de compartir música a todo volumen hasta las dos, tres o quién sabe qué hora de la madrugada. Con el detalle de que cada carpita mete "su música" a todo trapo para tapar a las otras; los divertidos borrachos vomitando y/o rompiendo el parque, los cinco mil punguistas, arrebatadores, oportunistas, etcétera, mezclados entre la gente. El desbole total de colectivos y vehículos al llegar a la "fiesta" y cuando se van. Afortunadamente, podremos degustar choripán, empanada, pizza, ravioles y cerveza, con el detalle de que nos van a cobrar el doble de lo que valen en un boliche normal y hay que hacer cola, comer en unas mesas mugrientas y amontonados y pegándoles en las manos a los que manotean al pasar. Piense el placer de comer una paella en una bandejita piojosa y con tenedor de plástico. Precioso. súmele a esto el colorido espectáculo de los pobres pibes disfrazados del país y/o región que fueron sus abuelos. Qué bonito: tres o cuatro enaguas y pantalones apretados en la agradable temperatura de 30 grados. Los chicos felices. De paso, ¿usted vio las danzas típicas? Son más aburridas que discurso de la que te dije. Por lo antedicho y sin maldad en mi corazón, pregunto: ¿si tanto extrañan la tierra natal de los ancestros, por qué no se vuelven?
Daniel Boglione,
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