Sábado 03 de Octubre de 2009
El domingo 8 de marzo pasado, a las 5.30, la policía reportó que se había activado la alarma en el local de Fiorucci. Dos oficiales y tres suboficiales de la seccional 2ª acudieron en dos patrullas al comercio. Primero advirtieron que varios jóvenes corrían y después que uno de los cristales del local, el que daba a Córdoba, estaba roto. Le habían arrojado piedras y un trozo de hierro. Los policías salieron a buscar a los autores de esos destrozos y atraparon a ocho muchachos en Paraguay y Rioja, a tres cuadras del local. Cinco de ellos menores.
El acta policial hizo constar el robo de 40 prendas, cuando desde el comercio se informó de la cifra oscilaba "entre las 200 y 250 prendas". Pero el episodio tuvo una derivación inesperada. Vecinos del lugar le dijeron al dueño del comercio que a instantes de la rotura del cristal, un móvil de la 2ª se apostó allí y varios policías se dedicaron a cargar camisas, remeras y pantalones en el patrullero. El dueño reveló eso al titular de la comisaría 2ª, quien se contactó con el juez Ivaldi Artacho. El magistrado ordenó a Asuntos Internos que investigara el accionar de los uniformados y solicitó al jefe de la policía rosarina, Osvaldo Toledo, que relevara de sus cargos a los policías.