Viernes 12 de Junio de 2009
Una mujer italiana que la semana pasada perdió el vuelo del avión de Air France que se precipitó al océano Atlántico frente a la costa de Brasil, murió ayer en un accidente automovilístico, según precisó la versión digital de The Times.
Johanna Ganthaler, jubilada y natural de la región italiana de Bolzano, había pasado unos días de vacaciones en Brasil junto a su marido.
Ambos llegaron tarde al aeropuerto de Río de Janeiro para abordar el vuelo Air France 447 que luego se precipitaría al Atlántico el pasado 31 de mayo con 228 personas a bordo.
El matrimonio había abordado otro vuelo un días después de la tragedia para trasladarse a Austria.
Johanna Ganthaler pereció en un accidente automovilístico en cercanías de la ciudad de Kufstein (Austria), cuando el vehículo en el que viajaba chocó contra un camión. Su marido se encuentra gravemente herido.
En otro orden, ayer, a once días de la tragedia, se precisó que las posibilidades de hallar a todas las víctimas y las cajas negras del avión son cada vez más remotas.
Ayer hallaron otros tres cadáveres y ya son 44 los cuerpos rescatados del agua, en tanto otros varios, todavía no se sabe cuántos, fueron avistados en el mar. Los avistajes se dieron a 1.350 kilómetros de Brasil, en aguas jurisdiccionales de Dakar (Africa).
También ayer comenzó en el Instituto Médico Legal (IML) de Recife la identificación de los primeros 16 cuerpos, que fueron trasladados desde la isla de Fernando de Noronha, donde se centraliza el operativo de búsqueda.
Familiares de pasajeros brasileños desaparecidos, entre tanto, evalúan demandar a la empresa Air France.
"Nuestra justicia es arcaica y demora, hay interés de parte de algunas familias de ir a la Justicia de Francia, en vez de hacerlos acá (en Brasil)", declaró Nelson Faria Marinho, militar retirado, cuyo hijo viajaba en el Airbus 330-200 siniestrado.
El abogado Leonardo Amarante, especialista en Derecho Aeronáutico, afirmó que lo más adecuado es que los deudos de las víctimas abran procesos en Francia y no en Brasil.
Los afectados, dijo el letrado, deben promover "acciones en el tribunal del país donde la empresa tiene sede".