Domingo 11 de Enero de 2009
Los tres andinistas que sobrevivieron a la tragedia ocurrida en el Aconcagua se recuperaban ayer en el hospital Italiano de Mendoza, según señalaron los médicos que los asisten.
El médico Humberto Sosa Abalos dijo que "los tres pacientes están compensados y se encuentran en el plan de hidratación para recuperar totalmente la función renal".
Se trata de los italianos Marina Attanasio, de 38 años; Mirko Affasio, de 39, y Matteo Refrigerato, de 35, quienes ingresaron anteayer al mediodía al hospital, trasladados en ambulancia desde la montaña.
Todos ellos se encuentran en terapia intensiva, donde permanecerán por lo menos hasta mañana, ya que si la evolución continúa siendo buena, podrán ser derivados a una sala común.
Sosa Abalos indicó que Affasio y Attanasio "presentan quemaduras en los dedos de pies y manos", pero que "están estables".
Asimismo, indicó que no se han presentado familiares de los pacientes en el hospital, pero que se encuentran acompañados por amigos y el cónsul de Italia en Mendoza, Pietro Tombaccin.
En la tragedia del Aconcagua, fallecieron Elena Senin (38) y el guía mendocino Federico Campanini (31), que formaban parte de la expedición que al intentar el descenso fue sorprendida por una tormenta que impidió la visibilidad y sumió a los deportistas en temperaturas que rondaron los 25 grados bajo cero.
Senin murió el miércoles durante una avalancha y su cadáver se encuentra cerca de un glaciar. Campanini, que resultó herido en el alud de nieve, murió el jueves y su cuerpo se halla en la cima de la cumbre.
Los andinistas habían alcanzado la cima el miércoles pero quedaron atrapados en una tormenta de viento y nieve cuando iniciaban el descenso, por lo que perdieron el rumbo.
Poco después, fueron embestidos por una avalancha. El grupo permaneció a la intemperie hasta la tarde del jueves, cuando fue finalmente rescatado.
También permanece en la montaña el cadáver de un andinista inglés que falleció el jueves tras hacer cumbre en el Aconcagua.
Michael Flimann, de 35 años, murió a causa de un paro cardiorrespiratorio por la extrema fatiga que le había impuesto la travesía.