Martes 24 de Abril de 2012
Escucho y leo la información referente al Hogar del Huérfano en nuestra ciudad y lo primero que viene a mi memoria son recuerdos. Por ejemplo, la canción que dice: "era una noche de esas lluviosa, oscura y fría, encontré a un pobre niño que en un portal dormía". ¿Cuántos de esos niños tenían hasta ayer un hogar, un cuidado, una educación, el amparo con responsabilidad de personas y organismos que respaldaran económicamente a su normal accionar en bien de los niños? Y ahora que se vaciaron de amor, de responsabilidad, de compromiso, se quedaron sin corazón, no tienen ingenio para en conjunto con la sociedad y el Estado mancomunadamente sostener sin demagogia algo tan elemental como el amparo de niños que por distintas razones quedan desprotegidos. Señores, recompongan sus espíritus, reflexionen con grandeza y vuelvan a reabrir esa casa de los niños con todo el amor que ellos se merecen.
Roque Bizag