Domingo 06 de Noviembre de 2011
La prevención como estrategia puede ser empleada en todos los órdenes de la vida. En el área de la salud es por demás conocido el efecto que aquella tiene para evitar enfermedades. Un estudio de la OMS determinó que, si se destinaran solo un dólar con setenta y cuatro centavos por persona para la prevención, mucho es los que se podría realizar. En el área de la seguridad vial, educación mediante, numerosos accidentes con todo el saldo trágico que conllevan podrían ser evitados. Para ello sería necesario profundizar en los contenidos curriculares de todos los niveles de la educación formal el tema de la prevención. Los países llamados desarrollados no lo son por el rubro económico sino por el nivel de concientización en aspectos sociales, culturales y educativos relacionados con la prevención, entre otros. La desidia, la indiferencia, el "a mí no me va a pasar", constituyen peligrosos condimentos que pueden ser la antesala de episodios lamentables. Nuestra conducta desaprensiva e individualista sobre las reglas de tránsito u otra naturaleza, nos ha llevado a ser un país netamente imprevisible e impredecible. ¿No habrá llegado la hora de revertir esta situación? Con muy poco podremos lograr mucho.