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Se peleó con su vecino por los cables de la luz y lo mató de una puñalada

La madrugada del domingo sumó en el departamento Rosario 3 nuevos homicidios a una lista interminable e incontrolable. Fue en Tucumán al 4900. La víctima estaba arreglando unos cables y dejó sin energía a quien terminó siendo su homicida.

Lunes 17 de Febrero de 2014

La noche del sábado una disputa entre vecinos de un asentamiento de Tucumán al 4900 finalizó con uno de ellos muerto de una profunda puñalada en el abdomen y el otro detenido e imputado de homicidio. Todo se desencadenó alrededor de las 21.30 cuando Darío Elvio Benítez, un ciudadano paraguayo de 41 años que vivía en Tucumán 4985, mantuvo una discusión con su vecino Brígido S., de 28 años y de la misma nacionalidad. En el lugar habita una amplia comunidad de paraguayos, peruanos y bolivianos y la reyerta se originó, según dijeron los testigos, a partir de la caída al piso de unos cables de luz que manipulaba la víctima y que atraviesan los techos de las humildes viviendas de material que son contiguas y sólo las separa una medianera.

Los dos hombres se dedicaban a vender chipá de manera ambulante en la ciudad y en las obras en construcción. "Son chipaceros. Acá todos hacemos ese trabajo", relató un vecino la tarde de ayer en la puerta del velorio de Benítez, en la propia casa frente a la cual lo mataron.

La situación que originó la pelea, remarcó el joven, fue que un complejo nudo de cables de luz colocado de forma ilegal y apoyado en un pilar de la casa de Benítez se cayó y dejó sin energía a la propiedad de su vecino. Inmediatamente la mujer de Brígido S. salió a la puerta de su humilde casa e increpó a Benítez sobre el incidente con la luz. Ante eso el hombre le explicó que iba a solucionar rápidamente el problema.

A cadenazos. "Ella se le vino encima a mi marido y le dio en la cara con una cadena. El le dijo que no quería pelear y ella entró a la casa y le dijo a su esposo —Brígido— que saliera a la calle y le entregó un cuchillo", detalló María Costa, esposa del fallecido.

Inmediatamente el agresor emergió con una furia ciega desde su casa y le asestó a Benítez una puñalada de 19 centímetros de profundidad, según explicó el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios Dolosos, Miguel Moreno. "Cuando se estaban peleando apareció un muchacho que vive acá enfrente para separarlos y la mujer del que mató a mi marido le dio un cadenazo a ese hombre y el asesino le tiró una puñalda que lo hirió mal", aseguró la esposa de Benítez.

Otro vecino, también paraguayo y en una media lengua con acento guaraní, sostuvo ante La Capital que "una vez que el muchacho Benítez estaba en el piso, la mujer del que lo mató se paró al lado del cuerpo y le dio un cadenazo para rematarlo". A esa altura todo el barrio estaba en la calle y ya habían llamado a una ambulancia.

Herido de muerte, Benítez fue trasladado al hospital Carrasco y desde allí al Hospital de Emergencias donde murió apenas iniciado el domingo. El agresor fue identificado por vecinos y familiares ante la policía, quienes confirmaron que era un hombre de conducta violenta y que ya había sido denunciado en varias oportunidades por sus agresiones en el barrio.

"Es loco. Un hombre que siempre tiene problemas. Una vez le quiso pegar a mi esposa que estaba embarazada y otra me hizo a mí un problema por un perro que él tenía y que me mordió. Con todos los vecinos del barrio tenía algún problema", deslizó otro vecino de nacionalidad boliviana.

Preso e imputado. Brígido S., al ser identificado por sus vecinos y vivir en el lugar, no tuvo oportunidad de escapar ni de ocultarse por demasiado tiempo. Al llegar la policía al lugar el homicida fue detenido y alojado en la comisaría 12ª, que interviene en la investigación del hecho junto a personal de la sección Homicidios de la Unidad Regional II de la policía santafesina.

La misma tarde de ayer el juez Carlos Leiva llevó adelante la audiencia imputativa en la que el fiscal Moreno acusó a Brígido S. de homicido simple, lo que fue aceptado por el magistrado, quien le dictó 20 días de prisión preventiva.

Barrio difícil. La familia de Benítez se instaló en el barrio hace unos cuatro años. "Tenemos cuatro hijas y yo no tengo más familia en Rosario. Mi marido se dedicaba a vender chipá en las obras de construcción —en ese tipo de trabajo se desempeñan muchos obreros paraguayos— y vivíamos de eso. Ahora no sé que voy a hacer", se lamentaba la tarde de ayer la mujer del fallecido.

A Benítez lo mataron a sólo cuatro cuadras de donde el martes a la tarde la vecina Beatriz Heredia, de 67 años, cayó muerta al quedar en medio de un tiroteo. Aquello fue en Tucumán al 5300, en un paisaje de casas de clase media que aún cercano es diferente al que ayer despedía al ciudadano paraguayo asesinado de una puñalada, entre casas a medio terminar y largas sendas de tierra húmeda de un asentamiento que se extiende a lo largo del las vías del Nuevo Central Argentino.

Muerte cerebral

Un chico de 17 años estaba anoche con muerte cerebral y conectado a un respirador artificial en el Hospital de Emergencias producto de un balazo que recibió en la cabeza la noche del sábado frente a su casa de Calvo al 1300, en la zona noroeste de la ciudad. El pibe fue identificado como Sebastián Zamora y según fuentes policiales, su madre dijo que tres jóvenes llegaron a la puerta de su vivienda a las 22.15 de anteayer y tras discutir con su hijo le efectuaron un disparo en la cabeza y huyeron a la carrera. En un primer momento Zamora fue llevado al hospital Alberdi y desde allí al Heca donde permanecía anoche.

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