Miércoles 04 de Febrero de 2009
Después de tensar la cuerda casi hasta el fin, el grupo Techint se sentó a negociar con los sindicatos de albañiles y metalúrgicos de la planta Siderar de San Nicolás. Fue luego de obtener un guiño desde Venezuela, que destrabaría el pago de una primera cuota indemnizatoria por la nacionalización de Sidor en aquel país. Aquí, las negociaciones avanzan con un acuerdo básico: continuar las obras suspendidas y mantener la fuente laboral de los 2400 trabajadores afectados a ellas.
Hasta hace poco, los directivos de Siderar se mostraban inflexibles y seguían adelante en su plan de achicar la cantidad de puestos de trabajo de la mayor metalúrgica argentina. Sin embargo, una gestión del gobierno nacional con su aliado político Hugo Chávez habría facilitado la pronta concreción del pago de la primera cuota indemnizatoria por la nacionalización Sidor —del mismo grupo que Siderar— en Venezuela.
Techint paralizó la obra que ya tiene avanzada en San Nicolás y amenazó con despedir 2400 trabajadores, 2200 de la Uocra y 200 metalúrgicos. El alerta rojo llegó rápidamente a los obreros, a sus gremios y a Trabajo de la Nación, que decretó la conciliación obligatoria.
En dos audiencias conciliatorias, las partes no llegaron a ningún acuerdo; la empresa no ofrecía nada y el conflicto se avizoró como inevitable, pero a pocas horas del fin del período de conciliación obligatoria —vence mañana—, se abrió la negociación, que se directamente en la sede de la empresa.
Los dirigentes gremiales están de mejor humor, aunque permanecen cautos. "Si no se logra un acuerdo definitivo en las próximas horas, es muy probable que de común acuerdo pidamos —empresa y sindicatos— una extensión en el plazo de la conciliación", explicó a LaCapital, Carlos Romero, titular de la Uocra nicoleña y actor directo en las negociaciones.
Ayer estaba prevista una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo, pero las partes no concurrieron y se excusaron, continuando con reuniones fuera del ministerio.
La postura gremial se basa en mantener las fuentes de trabajo y las escalas salariales. No trascendió aún qué concesión pide la empresa. "Nosotros no somos necios y sabemos que estamos en un momento delicado; sabemos mirar a nuestro alrededor", comentó Romero ayer a este diario.