Se invierten valores en provecho de la deshonestidad
En un reportaje hecho al Negro Fontanarrosa, se le preguntó qué sensación le producía ver, a la hinchada adversaria, quemando una bandera del club de sus amores.

Domingo 31 de Marzo de 2013

En un reportaje hecho al Negro Fontanarrosa, se le preguntó qué sensación le producía ver, a la hinchada adversaria, quemando una bandera del club de sus amores. El respondió: “No me produce ninguna sensación, porque un símbolo nunca significa ni se valora más de lo que en realidad simboliza”. Esta reflexión del querido Negro, traída a estos días, nos plantea una disyuntiva entre algunos paradigmas que son caldo de cultivo para controversias y negocios de todo tipo ya que en la realidad se invierten los valores en provecho de la deshonestidad. Dogma y fe vs institución; pasión y deporte vs fanatismo y negociados; democracia vs incapacidad y transas. El símbolo que en los tres ejemplos figura en primer lugar es el ideal y los que lo simbolizan son la negación de sus principios y el abuso de la corrupción amparados en un símbolo que pregonan defender, pero en realidad desmerecen. Nuestro país, que por estos días está empapado de noticias sobre el nuevo pontífice, dio lugar a manifestaciones que van desde lo grotesco hasta el fanatismo estéril; así se han podido leer en este diario manifestaciones como que la iglesia es la única verdad y sabiduría y la que está enferma es la sociedad y no la institución. Triste y egoísta modo de creer y querer modificar una realidad que lleva dos mil años de guerras y conquistas medievales hoy modernizada mediante la dudosa y oculta manera de utilizar los dineros del estado Vaticano, amparándose en un símbolo sagrado y eterno como Nuestro Señor Jesucristo, sus enseñanzas y sacrificio. Triste modo de utilizar un símbolo sagrado en beneficio y ocultamiento de algunas innegables y tangibles barbaridades, tan lejanas de un dogma que no está en discusión. La querida camiseta del club del barrio y la necesidad de que los pibes practiquen un deporte – el símbolo – hoy son avasallados en todos los sentidos por la magnitud de un negocio llamado fútbol, donde lo único que vale es ganar y salir primero, la gloria o el oprobio, todo detrás de un negocio montado como un show, el show de los extremos, la gloria o el fracaso rotundo, exageración de la exageración hasta la vida o la muerte literalmente. Personajes y periodistas que fomentan la dictadura del exitismo, como si lo único valioso sería ir primero en la tabla de posiciones de la vida, a sabiendas de que la gloria penetra, pero la desgracia vendida como noticia también se vende sin importar el precio infame, que se factura. Democracia, el símbolo que soñaron los griegos 1500 años antes de Cristo, hoy lugar de escondite para ladrones y asesinos, que amparados en su imputabilidad ven transcurrir sus últimos días de vida disfrutando de las mieses de la corrupción y la muerte, innumerables personajes que se repiten anualmente camuflados en alianzas y componendas a las que ellos mismos difamaron ayer. Basta con ver la última expochacra donde se juntan personajes en fotos que parecen salidas del tren fantasma. Para terminar con el querido Negro, recordar su discurso en el Congreso de la Lengua, cuando explicó al mundo que las malas palabras no existen, dejándonos la enseñanza de que boludo y pelotudo son sinónimos de sometimiento aprovechadas por una lacra social que se ha instalado en todos los ámbitos de la política del país y luchan por perpetrarse.

Norberto Ivaldi
norbertoivaldi@gmail.com

¡Basta de ciclovías!

El domingo 10 de marzo estuve parada en San Martín y Gálvez más de media hora y durante ese tiempo únicamente pasaron dos señoras con sus perros, un hombre en bicicleta y dos jóvenes caminando. Luego, en la esquina de San Martín y 27 de Febrero cruzo con el semáforo dándome paso y en ese momento vienen dos jóvenes en bici y me dicen que yo tengo que cruzar cuando ellos hayan pasado porque es una ciclovía. Además me insultaron. Yo creo señora intendente que usted está mal asesorada. Antes de hacer las ciclovías en un montón de calles (lo de avenida Pellegrini es un horror), tendría que haber hecho un censo de la cantidad de bicicletas y cuántos ciclistas las van a usar. Exigirles el uso del casco y la luz delantera y trasera de la bici. De esa manera cuando salen los domingos, un inspector los para y si no tienen estos elementos les saca el vehículo. Igual que ustedes hacen con las motos. Además señora, primero hay que educar al pueblo, como se ha hecho en países como Brasil y Estados Unidos, que desde los cuatro años tienen la bici, pero con todos los elementos: casco, coderas, rodilleras y además les enseñan a respetar todas las ordenanzas de tránsito. Esto debería aplicarse para uso diario de modo que los automovilistas no tendríamos que estar cuidándoles la vida. También como he observado en mi calidad de conductora es que hay que permitirles a las motos circular por las ciclovías ya que hay más de estos vehículos a toda hora del día. Por favor, circule con su automóvil, su bici y observe bien lo que sucede.

Angélica Núñez

Semáforos urgentes

El 26/3 fui testigo, una vez más, de un accidente en la esquina de Oroño y Urquiza. Asistí llamando al 107 y esperé a que llegara ayuda, pero me quedo angustiada pensando en la salud del motociclista que chocó con un auto a las 22.30 en esa esquina. Soy vecina, y puedo asegurar que son habituales los accidentes, tanto en Catamarca y Oroño, como en Urquiza y Oroño. ¡Son dos intersecciones fatales! Los automóviles –por Catamarca y por Urquiza– no frenan al llegar a Oroño, ignorando los sendos carteles de PARE (¡encima tapados por árboles!). Los accidentes se van sucediendo, y temo lo peor: que alguna vez tengamos un desenlace fatal que lamentar. Pregunto: ¿No se solucionaría con la instalación de semáforos en estas dos esquinas? Seguramente se evitaría más de un accidente, además de que se tranquilizaría a los conductores que los domingos, por el cierre de Oroño para la calle recreativa, se vuelven irascibles y descargan bocinas e insultos sobre los agentes de la Municipalidad que en esas esquinas ordenan el tránsito. Nos cansamos de ver accidentes. Catamarca y Oroño es una odisea hasta para los peatones que quieren cruzarla. Evitemos que esas esquinas se cobren una muerte en cualquier momento.

Verónica Collins
DNI 16.033.793

El buen presente del Pami

Lejos en el tiempo quedó aquel Pami noventista de negocios espurios y abandono de los ancianos al azar y capricho de una burocracia insensible. La diferencia hoy es notoria, significativa y lo afirmo con la solvencia que aportan, incluyéndome, siete familiares afiliados a la obra social de los jubilados. La atención, el respeto, dedicación e idoneidad profesional vale mucho más de lo que cuesta y nada tiene que envidiarle a la mejor asistencia de salud privada. Para mayor beneplácito de los pasivos de la zona sur donde habito hace algunos días se inauguró en avenida San Martín 4816 una delegación que vino a llenar una necesidad imperiosa de este populoso sector de Rosario. Como vecino debí usar los servicios de gestión que allí se desarrollan y quedé plenamente satisfecho por la calidez humana y eficiencia del personal asignado. Sin dudas que siempre podrá faltar algo, o que ciertas prestaciones sanatoriales periféricas contratadas fuera del excelente Pami I no están a la altura del nivel general de beneficios pero seríamos muy ingratos al no reconocer que cualquier carencia es susceptible de corregir cuando hay una voluntad política y social consecuente. Los jubilados no debemos ser “pasivos” en lo que atañe a optimizar la cobertura médica que nos merecemos; por ende, invito a todos aquellos que les sea posible a participar tanto en el reconocimiento y apoyo de la buena aptitud y eficiencia de los protagonistas como el reclamo frente a las falencias que se produzcan.

Oscar Mario Ventura

Falta de respeto

Tratar de hacer una crítica objetiva a veces se torna casi imposible. El tratar de reflejar la indignación que causan expresiones inescrupulosas de algunos personajes de este país, es como tratar de ver las estrellas en pleno día, pero sin embargo hay que escucharlos. Y me refiero específicamente a las alocuciones vertidas por la señora (si así le podemos llamar) Hebe de Bonafini, por el periodista venido a intelectual Horacio Verbitsky y por último, la señora Estela de Carloto. Parece que estos personajes no recibieron la educación debida y en su debido momento. La referencia puntual es la asunción del cardenal Bergoglio como nuevo Pontífice y las embestidas difamatorias que los mismos fueron desarrollando en estos días hacia el nuevo Papa. A ver, Bonafini, mujer verborrágica si las hay, qué puede decir de este hombre cuando todo lo que ella pueda decir hoy es toda una inmoralidad, dado que esta señora recibe un abultado presupuesto del gobierno nacional para salir a hacer declaraciones como las que hace siempre. Estela de Carloto, otro suculento presupuesto gubernamental para las mismas tareas funcionales a este gobierno. Hasta tuvo el tupé de sostener y ratificar la política terrorista de los años 70. Que me disculpe pero justificar la lucha armada para imponer ideales políticos es simplemente apología del delito, si lo sabemos interpretar. Lejos deberían estar estas señoras a la hora de criticar a un ser que tanto ha trabajado por los humildes, que tanto ha caminado sobre las miserias de este país, y deberían ponerse a recato en el dolor que las convocó en la desaparición de las personas por aquellos años. Ahora que poder decir del nombrado periodista, que por lo visto no era tan zurdo como parecía según ciertas versiones, y no son las primeras que se escucharon a través de los años sobre su relación con los militares y su participación intelectual en el asesinato del sindicalista José Rucci. Hoy en nuestra sociedad hemos borrado del diccionario la palabra respeto, en todos los sentidos y de todas las formas de expresión; cualquiera puede injuriar, ensuciar y difamar a otra persona, sin miramientos y sin escrúpulo alguno, total hoy todo es creíble e imaginable. Esta es la forma en la que nos manejamos y parece que estos personajes hasta fueran ejemplos de como manejarnos. Reflexionemos, que situaciones como estas nos hagan ver quién es quién, cómo piensan, qué hacen y cómo lo hacen para poder sacar nuestras propias conclusiones y tratar de mejorar en nuestra vida cotidiana y que de esta forma podamos crecer y valorar con quienes convivimos a diario.

Guillermo V. Ferreyra

Familia desesperada

Hace seis años estamos habitando una casa con mis tres hijas en Avellaneda al 3200. El 15 de marzo llegó una orden de desalojo, el oficial de justicia dijo que teníamos que salir porque sino nos sacaba con la policía. Al principio alquilábamos la casa de palabra a un abogado, luego venía puntualmente a cobrar, hace dos años aparece el dueño de la casa y ofreció venderla en 40.000 pesos, o sino que la cuidemos y no paguemos alquiler porque el abogado no le daba un peso. Yo me quedé tranquila, pero ahora tengo una orden de desalojo del juez que ni siquiera me quiere escuchar y no puedo defenderme. Fui a hablar con el abogado y él me pide 5.000 pesos para no desalojarme y hacerme un contrato de alquiler por seis meses o sino me vende la casa en 350.000 pesos. Hace 14 años que me anoté para un Fonavi y nunca salí sorteada, ¿acaso la gente trabajadora y humilde no tiene derecho a una vivienda? Es por eso que pido ayuda y que Dios ilumine sus corazones. Quiero una solución.

Nancy Tejerina
DNI 28.035.323