Martes 11 de Octubre de 2011
Hasta no hace mucho, cuando estudiábamos en la escuela, festejábamos el Día de la Raza que consistía en celebrar la "providencial" llegada de Colón para "descubrir" estas tierras alejadas de la mano de Dios que confundieron con "Las Indias".
Hasta no hace mucho, se hacía un poderoso culto de la desmemoria, en realidad se le imponía a la sociedad toda una pedagogía del olvido y la mentira. La desmemoria busca borrar culpas, mirar para otro lado. Pero no existe el olvido, existen huellas, evidencias, testigos, realidades y documentos que denuncian lo ocurrido.
Los defensores del Día de la Raza, son los mismos que defienden el genocidio perpetrado por el esclavista y antiobrero Julio Argentino Roca, son los mismos que durante el Proceso de Videla coreaban aquella absurda letanía "por algo será" que repetían como si se tratara de un axioma filosófico capaz de explicar lo imposible de explicar o justificar, cómo fue la desaparición de miles de ciudadanos y hasta el secuestro de 500 bebés, de los cuales, ya casi un centenar ha sido recuperado.
Desde ámbitos educativos, oficiales o no, se cuestiona la celebración del "Día de la Raza". Crece el consenso en no aceptar con júbilo esa invasión.
Preferimos conmemorar el 12 de octubre como el "Primer día de la resistencia" ante ese ultraje y ocupación criminal que fue la Conquista, tan lejana a un edulcorado "encuentro de culturas". Actos como los que se realizan en todo el país sirven para herir a la pedagogía de la amnesia y la desmemoria de lo que fue el mayor genocidio de la historia. Estos actos que se multiplican indican que se desea terminar con una país y una historiografía que festeja genocidios y encumbra a genocidas.
Los Hernán Cortés, los Francisco Pizarro, los Julio Argentino Roca, los Jorge Videla deben quedar atrás, como también aquellos racistas que no aceptan la condición humana del indígena, los que necesitan que los pueblos originarios mantengan su lugar de siervo de la gleba, de combustible biológico, de bárbaro sin raciocinio ni cultura, de sirvientes, de esclavos ante la sombra del amo.
Para terminar con ese racismo y esa discriminación, complacen esos contrafestejos, y las luchas que derivan de ellos.
Marcelo Valko / Profesor de la cátedra "Imaginario étnico, memoria y resistencia", Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.