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Se gradúan 440 rosarinos que aprendieron a leer y escribir

Son de siete barrios vulnerables de la ciudad. Pertenecen al programa "Yo sí puedo", que desde hace tres años instrumenta el municipio.

Lunes 10 de Junio de 2013

En Rosario, la ciudad de las torres de alta gama junto al río Paraná, la que muchos asemejan a Barcelona, la de los músicos, científicos y escritores entrañables, hay analfabetos. Y no son pocos. Tienen más de 16 años, trabajan, son padres y hasta abuelos, pero no pueden si quiera escribir su nombre. En Santa Fe, sólo este municipio viene trabajando desde 2010 con el programa de alfabetización "Yo sí puedo", de origen cubano, que apunta a declarar a Rosario "libre de analfabetismo" para 2015. El proyecto ya da frutos: el 27 de junio próximo, a las 15, en el teatro La Comedia (Mitre y Cortada Ricardone) se graduarán 440 nuevos alumnos de siete barrios alejados del centro.

¿El examen final? Una carta. Luego de tres meses de clases logran escribirla, desde la fecha hasta la firma, y la Unesco los aprueba. En general, en esa misiva los alumnos les cuentan a sus familiares que lograron leer y escribir y agradecen que les hayan dado una oportunidad en esta gran ciudad. Como yapa, y en convenio con la Dirección de Educación Vial municipal, muchos aprovechan y obtienen el carné de conductor (ya se otorgaron 50), algo que les abre una puerta laboral y que no pueden tramitar los analfabetos, de acuerdo a la ley nacional de tránsito.

"¿Sabe qué vergüenza da, a los 60 años, no saber leer ni escribir y tener que preguntar «¿Don, qué calle es ésta?», porque no se puede leer un cartel?". La pregunta es de Angélica, quien ahora puede hacer ésta y muchas más cosas desde que el 8 de abril pasado comenzó a asistir al Centro Comunitario Corazones Alegres, de Pasaje Gandhi 5926 (barrio Ludueña). Ella y otros cinco adultos participan del programa que, en apenas dos años, logró alfabetizar a 1.500 rosarinos. Su maestra es Marta Berestan, una arquitecta que, al igual a otros 87 alfabetizadores (denominados facilitadores en este programa), les enseña las primeras letras ad-honórem, apoyada en un material audiovisual con contenidos de historia, geografía y vida cotidiana.

El centro comunitario es, en rigor, la cocina de la casa de Sandra Sotelo, una vecina que ofrece su vivienda también para brindar copa de leche a los chicos del barrio. En su mesa, unas dos horas, tres veces por semana y mate mediante, Roxana (25 años), Nilda (42), Cristina (33), Adriana (52) y Emilio (31) abren su cuaderno y su cartilla didáctica, ponen el lápiz sobre el renglón y dibujan letras aniñadas y prolijas apretando los labios y nombrándolas una a una en la mente. Fechas, palabras, frases cortas, todo se enseña . Todo lo muestran con orgullo mientras cuentan que "ahora" se sienten mejor por poder ayudar a sus hijos con las cosas de la escuela.

Libres. Entre fines de 2009 y 2010 se hicieron las primeras pruebas de lo que sería recién, en 2011, el Programa de Alfabetización Municipal (PAM), una iniciativa de la que participan decenas de organizaciones sociales y que, en este momento, tiene 37 puntos de alfabetización en los doce barrios más vulnerables de la ciudad (en materia de salud, educación e infraestructura urbana).

Esta vez se declara "libres de analfabetismo" (como máximo queda un 4 por ciento sin alfabetizar) a los vecinos de Stella Maris, Villa Manuelita, Tío Rolo, 17 de Agosto, Barrio Toba Municipal, Lagunita y Cerámica.

Para ser alfabetizador o facilitador "sólo basta saber leer y escribir y realizar una capacitación de una hora". Así lo aclara la coordinadora del PAM, Elisabeth Crettaz, quien dice que actualmente desarrollan la tarea estudiantes, profesionales, jubilados y vecinos que pertenecen a los mismos barrios donde se desarrolla el programa.

Crettaz invita a todo aquél que quiera sumarse a la iniciativa a acercarse a la Dirección de Educación Municipal, en Maipú 842 (local 3, planta alta, teléfono 480-2534), de lunes a viernes, de 8 a 20.

Los alumnos se alfabetizan en los horarios y los lugares que les queda más cómodo, lo que implica que la dinámica es particular en cada caso. Pueden llegar a reunirse en un centro barrial (ex Crecer), en uno de salud o comunitario o en una dependencia pública, como en la Dirección de Tránsito. "Hemos llegado a tener una alumna de 76 años. Vienen con ganas de aprender y son muy cumplidores y responsables", destacó Crettaz.

Saber quiénes son las personas que no están alfabetizadas requiere un trabajo previo. En Ludueña, por ejemplo, lo realizó un grupo en febrero. Lo coordinó Tiago Kuperman, quien pasó en limpio el resultado del trabajo.

"En nueve manzanas encontramos a 27 personas analfabetas. Y a muchos chiquitos que no iban a la escuela. Queda mucho por hacer. Ludueña es muy vasto", dijo. Los datos de analfabetismo por fuera de Rosario (ver aparte) lo confirman.

Estos vecinos de barrio Ludueña son sólo seis de los más de 400 que se graduarán el 27 de junio próximo.

Los alcances del plan

El programa “Yo sí puedo”, que en Rosario se complementa con talleres de capacitación y conexión a la escuela de adultos, se realiza también en Salta, Mendoza, Jujuy, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, La Rioja, Misiones, Córdoba, Buenos Aires, Chubut, Río Negro y Neuquén. Pero, paradójicamente, no se instrumenta en el resto de Santa Fe, tal como publicó el suplemento Educación de La Capital. Según uno de los coordinadores del Movimiento de Solidaridad con Cuba, Norberto Galiotti, se dejó sin efecto porque el ex gobernador Hermes Binner “echó a los asesores cubanos”.

Hasta el año pasado había 23.968 personas alfabetizadas en el país.. Según cifras del propio programa, en el mundo existen más de 771 millones de analfabetos absolutos, el 98,5 por ciento de los cuales se concentra en los países del Tercer Mundo.

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