Jueves 21 de Agosto de 2014
Quiero avalar las palabras y los conceptos del señor Miguel Angel Milano en su carta de lectores del día domingo 17 de agosto, acerca de la partida a la casa del Señor de tres grandes empresarios rosarinos. A los señores Paladini no tuve el gusto de conocerlos, aunque sí viví a lo largo de estos años sus logros comerciales y sabía por amigos comunes de su hombría de bien, su don de gentes y calidad como seres humanos, solidarios, emprendedores, generosos. Al que si tuve la suerte de conocer y compartir con él muchas cosas fue a Francisco Rodríguez, como vecinos, a través de su familia, su esposa, su cuñada, clientas por muchos años de mi salón de peinados y a sus hijas y nietos, con los que compartimos incluso la educación de nuestros hijos que iban al mismo colegio. Además, Francisco y su hermano Vicente fueron amigos y colaboradores incansables e incondicionales del Centro Asturiano de Rosario y del Colegio Español, de los que formaron parte de las comisiones directivas durante años y a los que aportaron su tiempo y su generosidad sin límites, acción que se reflejó en un montón de entidades de la ciudad. Francisco amaba a Asturias, la tierra de sus padres y se fue de este mundo despedido (estoy segura) como a él le hubiera gustado: al son de una gaita que acompañó la entrada a su lugar de descanso eterno y a los acordes del Himno de Asturias, su Patria querida, que con gran emoción entonaron sus familiares y amigos. Que descanses en paz gaucho. Te estamos extrañando.
Cristina Burgués
DNI 3.184.242