Domingo 18 de Noviembre de 2012
El crimen del empresario y dirigente deportivo entrerriano Julio Roberto Bereciartu, ocurrido el 10 de octubre frente a la terminal de ómnibus rosarina, sigue siendo un misterio para los investigadores policiales y judiciales. Sin embargo, en las últimas horas se conocieron declaraciones del juez que investiga el hecho en las cuales ratificó que la hipótesi más fuertes es la de una salidera bancaria.
Bereciartu tenía 52 años y el 10 de octubre llegó a Rosario desde Gualeguaychú en compañía de Juan Pablo Baggio, un muchacho de 25 años e hijo de uno de los socios de la fábrica de jugos que lleva su nombre. Iban en una Toyota Hilux y, según declaro el joven, fue "un viaje de paseo", aunque "habían hecho trámites vinculados a su actividad agropecuaria".
A las 14.20, cuando estaban detenidos en el semáforo de Santa Fe y Cafferata, fueron abordados por dos motociclistas. Uno de los maleantes descendió del rodado y amenazó a Bereciartu con un arma de fuego. Hubo un forcejeó en el cual el ladrón le arrebató una campera a la víctima y se escucharon al menos dos disparos. Una bala le ingresó a Bereciartu por la axila izquierda y lo mató casi en el acto.
Desde un primer momento Baggio negó que hayan tenido dinero y que fuera una salidera. Pero algunos testigos dijeron que el joven les gritó a los policías que no se bajaría de la camioneta porque tenía plata. Y además, la investigación demostró que ambos hombres habían estado en una financiera céntrica momentos antes.
En ese marco, el juez de Instrucción Javier Beltramone dijo a LT41 Radio Gualeguaychú que "no es habitual" que se produzca un asesinato por una campera, y que si bien no hay elementos de trascendencia, "creemos hasta desde el sentido común que estamos ante un típico caso de salidera bancaria".
En ese sentido, el magistrado sostuvo que "cuando se determine el móvil, que es diferente al que ha declarado Baggio, podremos orientarnos con precisión a esclarecer el hecho". Y afirmó que si se demuestran determinadas cuestiones podría remitir copia de la causa a la Justicia Federal ante la posibilidad de que el crimen haya estado relacionado con el manejo de dinero "en negro" y por lo tanto a la evasión tributaria.