Domingo 21 de Junio de 2009
Seis reclusos que estaban alojados en la alcaidía de la Unidad Regional II se fugaron anoche, pero tres fueron recapturados a los pocos minutos en las inmediaciones del penal de la zona sur de la ciudad. Los internos involucrados en el hecho estaban recluídos en el pabellón B, que según voceros oficiales es habitado en su mayoría por presos que tienen mala conducta. Las distintas secciones de calle de la policía rosarina (Comando Radioeléctrico, Patrulla Urbana y Guardia de Infantería) continuaban al cierre de esta edición con un operativo de rastrillaje en toda la zona aledaña a la Jefatura en busca de los prófugos.
La fuga se detectó a las 19.10 de ayer y durante un control rutinario. En ese momento, en el pabellón en el cual estaban confinados los evadidos había 34 personas. Según fuentes de la investigación, los internos munidos con sierras caseras cortaron en primer lugar dos barrotes de la jaula que rodea al pabellón y de esa forma pudieron acceder a un pasillo perimetral interno que utiliza la guardia en sus recorridos.
De acuerdo a esa información, una vez que ganaron ese lugar rompieron los barrotes de una ventana que se comunica con el patio general del penal. De allí treparon por las altas paredes y salieron al exterior por el pasaje Julio Marc que corre desde Ovidio Lagos a Francia, por el lateral sur de la alcaidía.
La evasión fue detectada rápidamente por el personal de la guardia y eso permitió que tres de los involucrados fueran detenidos a los pocos minutos en cercanías de las instalaciones de la alcaidía.
Los que huyeron. Claro que para entonces tres de los reclusos habían alcanzado a zafar del asedio policial y se habían pedido en las oscuras calles del barrio. Un vocero policial identificó a los prófugos como Pablo Rodríguez, Mauro Britez y Sergio Bordón, todos acusados de robo calificado y sin condena firme.
Una versión extraoficial indicaba anoche que uno de ellos estuvo acusado de un homicidio en la zona de Venado Tuerto. Tampoco se pudo confirmar si los evadidos tenían familiares o eran oriundos de Rosario, lo que daría pistas sobre los posibles lugares donde estos hombres pudieran esconderse. Cerca de las 22, la situación en el interior del penal, donde están alojados unas 350 personas, era de absoluta normalidad, dijeron las fuentes.
"No se produjeron situaciones de violencia ni durante la fuga ni después. Sólo se hizo lo de rigor. Cada uno de los presos quedó encerrado en su celda pero todo estaba tranquilo", remarcó un funcionario de alto rango en la Unidad Regional II. Las actuaciones judiciales por ese episodio quedaron a cargo de la División Judiciales de la jefatura con conocimiento del juez de Instrucción en turno, Luis María Caterina.