Jueves 14 de Marzo de 2013
J.S.R., un policía santafesino de 29 años, se presentó ayer ante la Justicia y quedó detenido acusado del crimen de Enzo Coco Urrejola, un hombre de 75 años baleado la mañana del domingo 24 de febrero último en su casa de la capital provincial por tres hombres que ingresaron con fines de robo y se llevaron unos 4 mil pesos en efectivo.
El agente se entregó en el juzgado de Instrucción número 8, a cargo de Jorge Patrizi, quien lo indagó y dispuso que quede detenido por su responsabilidad criminal en el brutal homicidio cometido poco después de las 9 de la mañana del 24 de febrero en una casa de Ayacucho al 1100, en la ciudad de Santa Fe.
Aquel día tres hombres sorprendieron a Coco Urrejola en la puerta de su vivienda. Iban en dos motos y llevaban máquinas bordeadoras de césped. Los muchachos le ofrecieron sus servicios al dueño de casa y este les dijo que no. Así y todo los intrusos no se dieron por vencidos y siguieron la charla con don Coco pidéndole una herramienta.
Maniatados. Cuando Urrejola se dio vuelta para ingresar a su casa a buscar lo pedido, los delincuentes lo golpearon y se metieron dentro de la vivienda con él. Entonces el hombre y su esposa fueron maniatados y sometidos a una golpiza para obligarlos a revelar el lugar donde guardaban dinero. Toda la carga del drama hizo blanco en el cuerpo de Urrejola que, atormentado por la situación, comenzó a evidenciar síntomas de un ataque cardíaco que le llevaría la vida en el mismo momento en que los ladrones huían.
Un día después unos 50 policías llegaron a Guadalupe Oeste y llevaron adelante una serie de allanamientos para dar con los maleantes. Hubo entonces tres demorados pero solamente uno de ellos quedó ligado a la pesquisa ya que tenía parentesco con uno de los individuos apuntado como sospechoso del crimen de Urrejola.
Tras ello la investigación realizada por los pesquisas de Homicidios de la UR I lograron articular entre testimonios y el cotejo de los teléfonos celulares secuestrados, quiénes habían estado en la escena criminal de la cual se llevaron 4 mil pesos en efectivo. Así fueron cerrando el círculo en torno al policía que, finalmente, decidió entregarse.
El suboficial en actividad prestaba servicios en la subcomisaríua 3ª de barrio Las Flores pero desde el mismo día del hecho dejó de ir a trabajar ordinariamente, lo que en principio compromete aún más su situación procesal en la investigación criminal.