Miércoles 14 de Enero de 2009
Nada hacía presagiar el fatal desenlace de Jayne Soliman. El día de su fallecimiento había ido a trabajar al club Bracknell de patinaje sobre hielo, como siempre. Y, según cuentan sus compañeros, "se encontraba bien, feliz".
Ningún síntoma delató el tumor que se había desarrollado en el cerebro de la mujer y que se había extendido a un ritmo vertiginoso hasta llegar a afectarle los principales vasos sanguíneos y provocarle luego el colapso que la llevó a su fallecimiento.
Soliman se acostó el pasado miércoles quejándose de un dolor de cabeza y perdió el conocimiento poco después, para no despertar.
Una ambulancia aérea la trasladó al hospital Radcliffe de Oxford, donde la declararon clínicamente muerta, pero los médicos le dijeron al marido que creían poder salvar a la niña si conseguían que el corazón de su esposa siguiera latiendo.
Los pequeños que nacen antes de la semana 27 tienen que luchar por sobrevivir. Según Sánchez Luna, especialista y jefe de neonatología del hospital Gregorio Marañón de Madrid, "son niños que pueden presentar problemas neurológicos y son muy inmaduros, por lo que están más expuestos a infecciones".
El experto explicó que "Aya tendrá los mismos problemas que cualquier prematuro, pero no más por haber nacido de una madre con muerte cerebral".
"Cuando los médicos lo creen viable, la familia tiene la decisión. Si quieren que el embarazo siga, se reúnen con el comité ético del hospital y entre todos deciden", agregó el especialista.