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Se desplomó un techo y quince personas cayeron al piso de abajo

Quince personas, todas integrantes de una murga, se desplomaron antenoche al piso de abajo entre vidrios y escombros al ceder la losa de la azotea de la casona donde actuaban. Visto el...

Jueves 02 de Mayo de 2013

Quince personas, todas integrantes de una murga, se desplomaron antenoche al piso de abajo entre vidrios y escombros al ceder la losa de la azotea de la casona donde actuaban. Visto el agujero que quedó, cuesta creer que no haya habido heridos de gravedad. Apenas una fractura, un esguince y algunos golpes fue el saldo de las lesiones que sufrieron los integrantes de Sobre Todo en Verano, la murga que acababa de actuar en la inauguración de un centro cultural autogestionario en la esquina de Pellegrini y Alem. Mientras bailaban y cantaban, recordó ayer una de las murgueras, el piso desapareció bajo sus pies y al segundo estaban unos encima de otros, cubiertos de material y polvo. Para Analía (33) lo peor fue imaginar que pudieran haber caído sobre la cama donde poco antes había dejado durmiendo a Lorenzo, su hijito de seis años. Afortunadamente, sólo fue susto: el nene no estaba allí.

El accidente se produjo a la medianoche y tan súbitamente que, según contaron espectadores y otros miembros de la murga, no tuvieron tiempo de nada. "Ya estábamos dejando de tocar y nos íbamos hacia la terraza", contó Analía. Mientras terminaban de festejar , "de golpe se abrió el piso" y unas 15 personas se vinieron abajo, graficó.

En un segundo todo fue escombros, pedazos de madera y vidrio, y sobre todo mucho polvo. Para Analía lo terrible fue creer que su hijo estaba durmiendo en la pieza a la que cayeron: fueron segundos dramáticos. "A los gritos empecé a escarbar el material con las manos", recordó, hasta que alguien llegó para tranquilizarla. Lorenzo seguía, como si nada, dormido en otro cuarto.

Tras el desplome se escuchó una voz pidiendo "¡Llamen a la ambulancia!", recordaron Pedro (19) y Emanuel (16), vecinos del edificio lindero, cuya terraza se comunica con la de la casona.

Después fue "como vivir una película": en no más de cinco minutos, aseguró Jorge (46), otro de los murgueros, llegaron al lugar varias ambulancias del Sies, que derivaron a cinco heridos leves (excepto uno con fractura de pie) a distintos sanatorios y atendieron al resto en el lugar, todos con lesiones menores, "Un operativo tremendo", elogió.

También llegaron los Bomberos Zapadores, la Guardia Urbana Municipal, Defensa Civil y la policía. La esquina —en cuya planta baja funciona una pinturería— se llenó de curiosos y vecinos, sorprendidos al encontrarse con murgueros de rostros pintados y trajes coloridos, pero asustados y cubiertos de polvo.

El subdirector de Defensa Civil, Gonzalo Ratner, adelantó que hoy Obras Particulares inspeccionará el lugar, al que se le dictó un cierre preventivo ante el riesgo de nuevos derrumbes. Prima facie, el local de la planta baja no tendría problemas para abrir sus puertas.

"Como es un inmueble antiguo y con reformas sucesivas es difícil arriesgar qué causó el colapso", dijo, y contó que entre el material caído se podían ver ladrillos, hierros, madera, yeso y restos de membrana de la azotea.

Según los vecinos, también se escuchó un fuerte ruido de vidrios rotos. Y, de hecho, ayer se podía observar que entre la membrana asfáltica de la terraza y el cielo raso de la habitación de abajo, por fortuna vacía al momento del accidente, había una placa de vidrio. Como si en ese sector hubiera habido, en algún momento, un cerramiento.

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