Martes 06 de Septiembre de 2011
El fiscal general de Morón, Federico Nieva Woodgate, dijo ayer que el cuerpo de Candela Rodríguez, la niña de 11 años asesinada la semana pasada en el partido bonaerense de Hurlingham, "probablemente haya sido lavado" antes de ser arrojado en el lugar donde la encontraron, el miércoles 31 de agosto, a la vera de la Autopista del Oeste.
Además, Nieva Woodgate coincidió con el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, al asegurar que el crimen de la nena "no es un caso común" y reiteró que aún "no hay elementos que nos hagan pensar que se trata de un secuestro extorsivo".
"De común, este caso no tiene nada. Tenemos alrededor de cincuenta mil causas por año y causas como éstas tenemos una, porque ésta tiene características muy particulares", dijo el jefe de los fiscales de Morón.
Y continuó: "El cuerpo (de Candela) probablemente haya sido lavado. Es cierto que no estaba como cuando uno sale de la ducha, pero no estaba en el estado en que suelen encontrarse los cuerpos que llevan dos o tres días muertos".
Este dato de la autopsia afianza la hipótesis que manejan los investigadores de que quienes tuvieron cautiva y mataron a la niña de 11 años intentaron borrar todo tipo de huellas que pudiera quedar en el cadáver.
"Es cuestión de trabajar y evaluar objetivamente lo que tenemos. La esperanza de obtener buen resultado no la perdemos en ningún momento", dijo el funcionario judicial.
Señaló que una de las líneas investigativas que se manejan apunta a los vínculos de la familia con bandas delictivas asentadas en villas del partido bonaerense de San Martín y aseguró que en la causa se recibieron "fácilmente entre mil doscientas y mil quinientas declaraciones" testimoniales.
Nieva Woodgate dijo, en otro orden, que se realizaron nuevos allanamientos "en busca del o los lugares de cautiverio", pero que en las inspecciones oculares a esos lugares allanados "no se encontró nada que los vincule con Candela".